2016-10-30
Jóvenes fabrican baldosas con tapitas y mejoran el piso de los comedores
Son chicos de entre 12 y 21 años, que llevan adelante esta iniciativa en el marco del proyecto Tapiso Aprender, que apunta a mejorar la infraestructura de los comedores y fomentar el cuidado del medioambiente y la solidaridad entre los vecinos de los barrios.
Las baldosas que construyen tienen 100 tapitas con diversos colores que crean frases y dibujos para los niños. Ayer, El Territorio diálogo con los jóvenes en las instalaciones del comedor Medalla Milagrosa, ubicado en la avenida Eva Perón casi Almirante Brown del barrio Villa Cabello, donde fabrican las baldosas.
Contaron que “al ver las necesidades del comedor nos involucramos de inmediato, porque era un lindo proyecto para emprender acá. La señora Bety (encargada del comedor Medalla Milagrosa) nos dijo que necesitaba mejorar el piso del comedor, porque los días de lluvias era un barrial”.
Por su parte, Rosana Franco (21), quien hace siete años integra el Grupo Scout San Roque González, señaló que la iniciativa surgió a raíz de un concurso de scouts a nivel nacional.
“Presentamos este proyecto y ganamos el año pasado en el concurso Scout Argentina. Ahí nos dieron un presupuesto participativo para empezar a trabajar con las baldosas”, contó Rosana.
La joven se encontraba acompañada de Federico González (20), quien explicó que gracias al proyecto se logró terminar el piso del comedor de la parroquia Inmaculada Corazón de María, en la chacra 150 de Villa Cabello.
“El proyecto es viable porque no es muy difícil armar las baldosas, sólo hay que conseguir las tapitas y preparar el contrapiso”, señaló Federico.
Resaltó que la iniciativa además persigue fomentar la solidaridad entre los vecinos del barrio y generar conciencia socioambiental.
“Siempre nos gustó la idea del reciclado y de la reutilización de materiales que de otra forma van a la basura. Primero la idea era dar a conocer el reciclado de las cosas plásticas y la recolección de la basura y después fuimos evolucionando con el piso de tapitas”, señaló.
En la iniciativa los jóvenes están acompañados por los dirigentes scout, que los guían e incentivan en el trabajo. Entre ellos está Carlos Cabral, quien explicó que la idea del proyecto siempre tuvo como objetivo servir a los barrios.
“Nuestra idea es ir mejorando la infraestructura del comedor, que haya más iluminación y esté más arreglado, que los vecinos sepan que se puede mejorar con la colaboración de todos”, indicó.
En tanto, Rosana enfatizó: “El verdadero valor es juntar las tapitas, porque estás ayudando a un montón de chicos a tener un piso dentro del comedor. Nosotros motivamos a los chicos más pequeños a que vayan juntando las tapitas por la calle o en los distintos lugares”.
Esperan terminar el piso
Cotidianamente en el comedor Medalla Milagrosa buscan la comida alrededor de 70 niños. De lunes a viernes reciben el almuerzo, en tanto los domingos también acceden al desayuno.
“Estamos en el proceso de juntar las tapitas. Necesitamos miles y miles de tapitas, no todas las tapitas nos sirven para el piso, pero ninguna se tira. Ahora estamos haciendo el contrapiso y una vez que tengamos todo el contrapiso hecho vamos a pasar al pegado de las baldosas”, explicó Rosana.
Federico agregó: “Nuestra mayor tarea en este momento es poder terminar el contrapiso, estamos buscando voluntarios que quieran colaborar. No importa si saben o no el oficio de albañilería, nosotros cuando empezamos tampoco sabíamos y fuimos aprendiendo, lo importante es que tengan ganas de ayudar”.
Para colaborar con el proyecto hay que comunicarse al teléfono 0376-154106145 o 154839455.
Necesitan ayuda para las familias
La iniciativa de los jóvenes del Grupo Scout San Roque González es de gran ayuda para varios comedores de esta ciudad, que funcionan gracias al empuje de los cocineros y las familias solidarias en los barrios. Tal es el caso, del comedor Medalla Milagrosa de Villa Cabello, que se sustenta mediante la venta de pan y la colaboración de los vecinos. Bety Correa (53), encargada del comedor, contó: “La gente siempre nos están ayudando, hay veces que no damos abasto, que servimos todas las fuentes y se termina la comida. Entonces tenemos que sacar un poquito de cada fuente para que alcance para todos”. Más allá de las circunstancias, Bety no baja los brazos y sigue adelante por las familias, por los niños. “Ellos vienen todos los días a buscar la comida, siempre la servimos a las 12. 30”, precisó. Si bien toda ayuda es bienvenida en el comedor, lo que más necesitan es mercadería -fideos, arveja, lenteja-, ropa y zapatos. “Todo nos viene bien, porque las familias necesitan ayuda”, sostuvo Bety. También se puede colaborar donando tapitas para terminar las baldosas del comedor.