Un experimento muestra cómo queda el alquitrán en los pulmones
Aunque no es tan conocida como la nicotina, el alquitrán es la sustancia más tóxica del humo del tabaco y la responsable de la mayoría de las enfermedades que se producen por fumar. Es cancerígena e irritativa. También genera enfisema, problemas bronquiales y vasculares. Y mancha los dedos, los dientes y los pulmones.
Se trata de una sustancia oscura y viscosa, de olor fuerte y sabor amargo, que surge de la combustión parcial del tabaco y está conformada por numerosos productos químicos que reciben el nombre colectivo de alquitrán. No hay una fórmula exacta que defina a esa mezcla, ya que sus componentes varían de acuerdo a cómo se fuma, pero hay certeza de que incluye a muchos de los por los menos 69 elementos cancerígenos del humo de tabaco, como el benceno, una sustancia irritante que puede desarrollar tumores con todos los órganos con los que tiene contacto.
La relación entre el alquitrán de tabaco y el cáncer se probó por primera vez a mediados de la década de 1910 y la ciencia ha ido afilando sus investigaciones con el tiempo hasta tener certeza absoluta a mediados del siglo XX, pero las tabacaleras lo negaron hasta fines de los años 90.
Junto a las nitrosaminas, el alquitrán es la principal responsable de la aparición de tumores entre los fumadores, ya que es capaz de alterar el ADN.
Con el tiempo, varias investigaciones terminaron de explicar lo que estadísticamente estaba comprobado. Y todas apuntaron al mismo lugar, el cáncer. Por ejemplo, en 1996, científicos de la Universidad de Texas y el Instituto Beckman de Investigaciones de California hallaron que un elemento que produce el benzopireno en los pulmones, el BPDE, ataca y quiebra en tres partes un gen clave de las células, el p53, que fabrica una proteína encargada de controlar el crecimiento celular. O sea que si esa proteína falla, las células se dividen de manera descontrolada y desencadenan tumores.
En esa misma línea, en 2002 el Instituto del Cáncer de los Estados Unidos publicó una investigación en la que concluyó que el benzopireno es el responsable de la mutación de un gen, el RAS, que cumple la misma función, regular el desarrollo de las células. Esa alteración provoca el 30% de los cánceres de pulmón, la mitad de los de Colon y el 90 de los de páncreas.
El alquitrán –entre otras sustancias del tabaco– afecta la respiración. En concreto, impide que el cuerpo absorba suficiente oxígeno, porque recubre los alveolos, que son los sacos que tienen los pulmones para extraer el oxígeno del aire. Su destrucción provoca enfisema, que "es un envejecimiento prematuro del pulmón, que se infla demás, se obstruye e intercambia mal el oxígeno", según explicó a Infobae el neumonólogo Alejandro Videla. "A su vez, las partículas que recubren el alveolo actúan como un cuerpo extraño y lo inflaman, lo que produce Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)", completó el especialista en tabaquismo.
Otro efecto del alquitrán es la paralización de los cilios de la tráquea, lo que impide la correcta eliminación de las partículas de polvo. "Los cilios son como pelitos microscópicos que se mueven al mismo tiempo y empujan las partículas como si fueran una cinta transportadora. Al fumar, se aplasta los cilios, lo que hace que las partículas se queden en el cuerpo. Esto genera infecciones, flema y tos", precisó Videla.