2015-05-18
En celeste y blanco
Más allá de que alguno sonreirá por la supervivencia de esos personajes, seguramente muy lejos de aquellos de carne y hueso que según la tradición se reunieron frente al cabildo, es allí, en las escuelas, uno de los pocos lugares donde se sigue cultivando la tradición de engalanarse con los colores patrios.
Sin dudas, más importante que salir a la calle con la escarapela, es sentirse patria. Pero, colocarse la cinta celeste y blanca, colgar una bandera en la casa o decorar la vidriera son maneras de hacer presente y construir esa experiencia de ser argentinos.
Las revisiones históricas han dado más de una vuelta de tuerca a la mentada Revolución de Mayo. Pero recordando la historia común es posible unirse como comunidad para buscar la solución a los problemas del presente, como por ejemplo, las adicciones (Páginas 3 y 7). Y sentir como propia la angustia que sacude a un grupo de vecinos que teme que no hay futuro para sus hijos.
Y se verá en ese que duerme en la calle a un cercano, cuyo destino se comparte, y al que no es posible matar con la indiferencia (Página 4).
Por María Marta Fierro
Prosecretaria de Redacción
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