2014-06-20

“Me inspiran mucho más las otras artes que la música”

Fernando Ruiz Díaz es un apasionado de la arquitectura y la pintura. Las formas del art decó inspiraron la estética de su banda, que toca mañana en Posadas.

Catupecu Machu cumplirá los 20 años. El itinerario comienza con un show en el Luna Park, en agosto. Seguirán con una serie de shows por el interior de la Argentina y el exterior.
El camino simétrico de las dos décadas resuena en los espacios con distintas emociones encontradas. Hace ocho años ocurrió el accidente automovilístico que apartó a Gabriel Ruiz Díaz de la banda. En su contraste y a pesar de aquel episodio, Catupecu se sostuvo en el tiempo y es reconocida como una de las bandas clásicas del rock veránculo, gracias a sus conciertos intensos y multitudinarios.
En tal racconto se reúnen en la alacena distintos lauros, como el Premio Gardel que obtuvieron por el álbum El mezcal y la cobra (2012).
Su infraestructura y como paradoja, Catupecu es una banda clásica que ostenta en sus álbumes un contenido innovador. La experimentación al momento de componer proviene de la curiosidad de Fernando Ruiz Díaz, un aficionado a la arquitectura. 
El cantante atiende el teléfono móvil en el barrio de Villa Crespo para charlar con El Territorio.
Pasea por su patio. Habita una casona al estilo art decó, una corriente que está presente en la estética de Catupecu.
Fernando acaba de ser padre, “algo muy luminoso” para su familia, según admite. Conocidos por ofrecer conciertos muy poderosos en vivo, Catupecu Machu tocará mañana en el club Tokio, con Mainumbis Vellocet y Alta Tensión como teloneros.

¿Cómo se viven estos 20 años que va a cumplir Catupecu Machu?
Vistas al pasado, al futuro, reflexiones. Por momentos es increíble. Veinte años es mucho tiempo. Aparte con la cantidad cosas que hicimos y vivimos son como 80 años en veinte.

¿Puede ser que en un inicio te dedicabas a colocar ventiladores de techo?
Estudié cuatro años ingeniería eléctrica. Tengo dos años y pico aprobados. Soy técnico eléctrico. Entonces, de más chico trabajaba de electricista. Y un poco antes de que empiece con Catupecu estábamos muy dedicados a eso: a la electricidad. Y ponía ventiladores de techo a la vez que tocaba. Porque en realidad toco desde los 8 años. No es que justo en Catupecu empezó mi trajín por la música.

¿A los ocho años qué canciones interpretabas?
Comencé con folclore. Porque nací en Santa Fe y siempre estaba en cenas, en comidas que después de comer se tocaba la guitarra. Y empecé escuchando y tocando folclore, canciones que eran de la esencia del rock argentino. Al principio agarré la guitarra y empecé a tocar, aprender los primeros acordes y eso. Cosa de que todo eso desembocaría en Catupecu.

Entre todo ese folclore ¿había algo de chamamé? Porque tu abuelo era correntino...
En realidad lo que siempre iba a escuchar eran cuestiones de todo el folclore. Es más: es como mucho de nosotros, se habrá traducido un poco después del sapucay a los gritos. (Se ríe).

¿Decís que los gritos que hacés en los recitales pueden venir del sapucay?
Qué se yo. Son los genes. (Se ríe).
En el arte de tapa de Catupecu se vislumbra el art decó que tanto te fascina. ¿Se puede decir que el sonido de la banda apunta a tener una forma como esa corriente arquitectónica?
Un día Diego Frenkel me dijo una cosa. Hablábamos de música. Me decía: ‘entiendo de ustedes esa aritmética que tienen’. Entonces no sé, calculo, la música es, por lo menos como lo vemos nosotros una experiencia viva. Entonces es como cualquier cosa que se traduzca tiene que ver con lo que vivimos. Entonces de eso se debe ocupar mucho el cine, la literatura, la pintura, la arquitectura. Yo soy un fanático de la arquitectura. Creo que eso se va mezclando y después de eso se va cocinando las músicas que tienen que ver con eso. A mí me inspiran mucho más las otras artes que la música. Pero es porque leo mucho de arquitectura. Capaz que todo terminaba después ahí.

En la letra de una las canciones se habla de Gustav Klimt, el pintor austríaco; y una vez hablaste de  Salvador Dalí, como tu artista preferido...
Me gusta mucho la pintura. Me gusta Picasso, también. Dalí me gusta mucho porque a mi papá le fascinaba.Le gustaba mucho la pintura, de Caravaggio, Picasso. Dalí me fascinó de chico y de grande tuve la oportunidad de estar en la casa, en el museo de él. Después hay cosas que se meten. Para el último disco que hicimos fuimos a Nueva York. A pesar de que fuimos a tocar ahí, nunca había visto en vivo y en directo un Klimt. Y en el momento de verlo fue una cosa increíble.

¿Qué sensación tuviste?
Qué se yo. Me dieron ganas de llorar. Después hay cosas que se meten. Por la música, por la manera que tengo de escribir. A veces componer ciertas cosas. Creo que tiene que ver con tantas cosas que al final no sé que son. Lo importante es dejar que fluya.
Una vez te escuché molesto porque Mariano Iúdica usaba la expresión “dale” en su programa. ¿Lo consideraste un robo a un tema clásico de Catupecu?
Me enteré porque los seguidores de Catupecu hicieron unos foros. No se sabe. Era como un símbolo eso. A mí molesta un poco toda la repercusión de las cosas. Se llamaría un proceso. Todo es muy berreta, todo como que se hace, todo con una falta de ideas. Capaz que antes era lo mismo la televisión, pero no era tan importante, no era tan masiva. Entre esas cosas. Me hinchan las bolas. No porque yo lo vea. Porque no veo televisión. Pero veo que dicen tantas cosas. Eso: del modelo de mujer que llama la atención. Son esas cosas.
Capaz que no me gusta eso. Forma parte de eso: que no se les cae una idea.

Hace ocho años tu hermano Gabriel tuvo el accidente. ¿Cómo se encuentra en estos momentos?
Se encuentra recuperándose, metiéndole mucha energía. Nosotros siempre estamos acompañándolo. Está en lo de mi mamá. Estamos haciendo diferentes terapias. Está de ánimo siempre bueno. Está muy contento de que nació mi hija. Fue algo muy luminoso para la familia. Ahí metiéndole toda la energía. No sé si tratándolo de entender porque es muy difícil entender esto. Pero bueno, a nivel clínico está estable. Los primeros años fue muy inestable. Había momentos que eran de mucha desesperación. Y ahora básicamente es seguir con las terapias, metiéndole energías para que avance. Ojalá que el mismo milagro que lo salvó se extienda mucho más.

El mezcal y la cobra se editó en el 2012. El sucesor de ese disco ¿se está preparando?
Ahora lo que vamos a hacer es que el 30 de julio va a salir una edición de un trabajo que estamos haciendo hace siete meses y es muy grande. Es un box set que va tener dos DVDs y dos discos. Uno es un resumen de nuestra historia, otro disco de rarezas. Uno va a tener shows de diferentes épocas. Combinamos instrumentos acústicos con I-pads, con máquinas y esas cosas. El otro es una película que se llama El Grito después: es una película con material de archivo de los 20 años, que es alucinante porque fue recopilado, lo editamos con toda la historia nuestra. Con  cosas que habíamos hecho y no nos acordábamos. Va a ser un formato en un CD con los temas más representativos. A la vez tiene un tema nuevo, un cover nuevo. Saldrá en un mes más o menos. Estará sonando El grito después. Tenemos toda una gira que estamos haciendo. Una gira que también empieza en el Luna Park el 23 de agosto y mucho en shows que se van hacer en el exterior, en Estados Unidos, Colombia, Perú, Uruguay, Chile y Paraguay. Que son países que siempre hemos visitado en toda nuestra historia. Entonces el material completamente nuevo será el año que viene recién. Porque ahora estamos abocados con los festejos de los 20 años.


Un rato antes con los músicos
Entre sus socios, Club El Territorio sorteará cuatro pases vip para el Meet & Greet. Así podrán compartir unos momentos con los integrantes de Catupecu Machu, antes del concierto de mañana en el club Tokio. Hay que enviar un mail a contacto@clubelterritorio.com.ar con nombre, teléfono, localidad y el número de socio.