La vida después de Titanes en el Ring
Caballero, Caballero Rojo, es intrépido y leal, es valiente y es genial, Caballero Rojo ¡Caballero Rojo!
La letra de una de las canciones de Titanes en el Ring todavía se deja entonar por los nostálgicos, que no son pocos. El programa, que se emitía por la pantalla de Canal 9, caló hondo en el corazón de la gente, siendo uno de sus personajes más emblemáticos el Caballero Rojo.
José Outon tuvo el honor de vestir el traje de aquel luchador creado por Martín Karadagián. Y hoy, con sus 72 años, repasa todo lo que le dejó el cuadrilátero, como también lo que vino después: la administración del Hotel Savoy y el éxito de Mr. Pizza, su último negocio, del cual ya está retirado. “Me casé en Posadas con una posadeña y de acá no me mueve nadie”, comenta a El Territorio entre risas y sin máscara. Vive en la capital misionera desde fines de la década del ‘60 y de su árbol genealógico se desprenden dos hijos y cinco nietos.
Outon nació en España, pero a los 15 años se radicó en Buenos Aires junto a su familia. Desde joven fue devoto del deporte, pues lo considera la mejor vitamina para el cuerpo y la mente. En su entrada a Titanes en el Ring fue su mentor el maestro Germán Bermúdez, más conocido como Mr. Chile. “Karadagián andaba buscando figuras y una día habla con Mr. Chile, quién me propone entrar en Titanes. Al principio no quería saber nada porque mi vocación real era la gastronomía y en aquel momento yo tenía un hotel en Buenos Aires”, rememora Outon, que fue el tercero en interpretar al Caballero Rojo. Y agrega: “Pasaron tantos años que se me destruyó todo. Por ahí andarán algunas fotos (…). El capital que me queda es el recuerdo de la gente”.
El paso del tiempo fue borrando lo tangible, pero en el disco rígido de su cabeza atesora las más entrañables anécdotas. El Canal Volver también aporta algo al momento de hojear sus memorias. Tenía cerca de 22 años cuando se subió por primera vez al ring televisado. Entrenaba tres veces por semana, dos horas por día. “De tanto entrenamiento uno sabe cuando frenar el golpe. Porque realmente no se golpean. Lo primero que te enseñan es a caer, porque cuando uno cae se hace más bochinche para que la gente se entusiasme. Es puro teatro, es todo para impresionar al público”, confiesa el exluchador enmascarado.
Entre 1965 y 1969 alternaba los negocios con la lucha. Lo segundo le proporcionaba fama y el cariño del público, que luego de cada pelea lo despedía con flores. “Cada cuatro o cinco luchas el Caballeo Rojo tenía que perder; eso estaba arreglado”, admite.
Igualmente, en el entrenamiento, o bien en la misma puesta en escena, resultaba habitual lastimarse. A José Outon nunca lo atendieron en esa época por un antebrazo roto o por problemas en la clavícula. Sin embargo, aquello que no logró el catch lo hizo la cera del piso, ya que tuvo un accidente doméstico hace un tiempo y debió ser intervenido quirúrgicamente. Por suerte su constante actividad física aceleró la recuperación.
En la actualidad, su rutina, día por medio, es caminata, bicicleta, cinta y complemento con pesas.
“Lo mejor para un chico es la escuela y el deporte; no puedo recomendar otra cosa. Lo peor para un chico es estar tanto tiempo en la computadora. El deporte los hace sanos, son más obedientes, descansan más y hacen la tarea”, reflexiona.
El lugar que ocupaba le permitió conocer a personajes del espectáculo. Susana Giménez, por ejemplo, cuando aún no era la diva de la TV, se reunía con los luchadores en el restaurante La Biela, después del programa, y sentada en la punta de la mesa les decía: “Manga de maricones, ustedes todos musculosos tomando agua mineral y yo tomo champán”. Las risas bajan el telón del comentario.
“Todos éramos muy jóvenes y admiradores de las piernas perfectas de Zulma Faiad”, dice, y se toma una pausa.
El año 1969 fue clave. Tuvo que elegir entre Titanes y un negocio en Posadas. Siguió su instinto y terminó por abandonar el cuadrilátero. Junto a Servando Menor llevaron adelante la administración del Hotel Savoy.
Además, en su hoja se vida se destaca haber creado la milanesa más grande del país y las pizzas y empanadas de mandioca. “No soy un chef profesional pero he compartido muchas de mis recetas”, remata el héroe televisivo del siglo pasado.
La historia de Titanes
Titanes en el Ring fue un programa de televisión argentino de lucha libre dirigido por Martín Karadagián y emitido por Canal 9 (Buenos Aires) con interrupciones, entre 1962 y 2001.
El programa fue exitoso desde el principio, finalizando en 1988. Posteriormente, Paulina Karadagián (hija del legendario luchador) intentó volver a la TV sin lograr el éxito de los ciclos anteriores.
La troupe de los Titanes llevó dos veces su éxito al cine: en 1973, con “Titanes en el ring”, y en 1984, con “Titanes en el ring contraataca”.