2013-11-26

El principal sospechoso por el crimen de Analía Gómez se fugó a Paraguay

La salida consta en el registro de Migraciones. El juez Verón libró un pedido de captura internacional de Miguel R. El hombre habría anunciado en las redes sociales su intención de matarla.

El principal sospechoso por el femicidio de Analía Vanesa Gómez, asesinada en su casa del barrio Ñu Porá de Garupá, se fugó a Paraguay el mismo día en que habría cometido el crimen, según consta en los registros de la Dirección Nacional de Migraciones.
Se trata de Miguel R., expareja de la joven, quien cruzó el puente internacional que une esta ciudad con Encarnación, a las 18.15 del jueves, unas dos horas después de haber ultimado a la madre de su hija.
La confirmación llegó en las últimas horas a manos del juez de Instrucción Fernando Verón, quien investiga el hecho e inmediatamente libró un pedido de captura internacional, vía Interpol, para dar con el sujeto que hoy cumple seis días prófugo.
El magistrado manifestó que no saben a ciencia cierta si el sospechoso tiene parientes en el vecino país o en qué departamento del territorio paraguayo se encuentra, por lo que las tareas investigativas se realizan en conjunto con la Policía Nacional de Paraguay.

Premeditación
Todos los datos que van surgiendo a partir de la investigación apuntan al sujeto y es por eso que el círculo se va cerrando en torno al homicida.
Se conocieron en la víspera detalles escalofriantes que dan cuenta la premeditación con la que habría actuado el hombre, quien más allá de una breve comunicación que tuvo con su madre luego de, supuestamente, haber consumado el hecho, habría anunciado por Facebook sus intenciones.
Una semana antes del femicidio, el sospechoso le habría manifestado a su hermana, por mensaje privado vía la red social, que planificaba matar a su exconcubina y a un hombre con quien, sospechaba, ésta tenía una relación sentimental.
Esa información fue confirmada por el juez Verón, quien agregó que el diálogo fue impreso y forma parte del expediente, en tanto que la hermana del acusado y su madre deberán prestar declaración testimonial en las próximas horas. 
Por otro lado, el magistrado informó que Miguel, el mismo día del hecho, había llamado a su mamá para pedirle que cuidara de la hija de ambos de 10 años porque se marcharía a Buenos Aires, pero no reconoció ser el autor material del crimen.
“Lo único que contó la madre del sospechoso fue eso, aunque su hermana es mucho más amplia y por el tenor de las conversaciones que tuvieron previo al ataque, de alguna manera hasta preveía el desenlace”, contó el juez de la causa.
Siguiendo en esa línea, el magistrado detalló que “el fin de semana previo al día del hecho, por la red social, él le refiere que tenía sospechas de que había una tercera persona involucrada con su ex y los mataría a ambos”.

“Muerte por sofocación”
Analía fue encontrada muerta pasada la medianoche del último jueves y tenía un cinto amarrado al cuello. La última vez que la vieron con vida fue el día del crimen, acompañada por su exconcubino y principal sospechoso.
Ambos estuvieron en la casa de la mamá del hombre, en Miguel Lanús, donde dejaron a la criatura y luego marcharon hasta el barrio donde ella tenía su casa, lugar donde precisamente la hallaron sin vida sus familiares. 
El cuerpo de la joven se encontraba tendido en el piso, boca arriba, entre una cama y un sillón de la vivienda. Según la autopsia “la muerte fue por sofocación” lo que indica que “el asesino no ejerció la presión necesaria como para estrangularla, pero logró sofocarla”.
La víctima también tenía muchos golpes en la cabeza y si bien no presentaba fractura de cráneo, los forenses hallaron hematomas musculares producto de golpes que serían de puño.
La muerte ocurrió entre las 15 y 16.30 del jueves. Aparentemente, su victimario la sorprendió cuando estaba acostada y la dejó sin posibilidades de reacción o de defensa.
Cabe aclarar que el 1º de noviembre, Analía radicó una denuncia por malos tratos y violencia física e incluso, pidió la exclusión del hogar para el hombre.
En esa oportunidad, la denunciante dejó constancia que habrían estado separados durante ocho meses y a fines de octubre, el sujeto volvió a la casa a convivir con ella, con su consentimiento, presuntamente porque la niña estaba enferma y necesitaba la presencia del padre.

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