2013-10-27
Posparto: jaque al sexo
Una etapa especial. Antes que nada hay una razón clínica. Más allá de cómo haya sido el parto, natural o por cesárea, durante los primeros 30 ó 40 días no conviene tener relaciones sexuales. “Durante ese período hay pérdidas de sangre y el cuello uterino puede estar permeable y favorecer la entrada de gérmenes. También es necesario esperar a que el útero y el resto de los genitales internos vuelvan a su tamaño normal”, explica Gabriela Kosoy, médica miembro de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires. Porque puede haber dolores, especialmente si hubo episiotomías o desgarros. “En algunos casos se puede indicar un lubricante acuoso para favorecer la penetración”, agrega Kosoy. Como se advierte, es una etapa especial, que merece ser transitada con atención y cuidado.
Pasada la cuarentena. Pero, cuando pasa la cuarentena, ¿la cosa cambia? A veces, de un modo extremadamente lento. “Durante la gestación la madre sufrió una transformación hormonal drástica que duró casi un año. Ese será el plazo que necesitará para volver a su normalidad”, asegura Alfaro. La revolución no para con el parto y las nuevas hormonas le mandan más señales al bebé que al papá. “La prolactina y la oxitocina (que favorecen la lactancia y el vínculo materno) aumentan y esto, sumado a los dolores y el cansancio, pueden disminuir el deseo”, explica Kosoy.
En este cuadro, no es infrecuente que a muchas les pueda costar llegar al orgasmo: “Porque el piso pélvico es más débil por la distensión muscular del embarazo o porque falta excitación. No siempre la mujer desea ese encuentro sexual”, dice Alfaro.
Al día le faltan horas y le sobran obligaciones. Para la psicóloga Beatriz Bergman, directora de la Clínica Integral de la Imagen, una de las claves para atravesar este período es encontrar un tiempo y un espacio propio. “Hay que redescubrir ese deseo interno, relegado con el embarazo y la maternidad, y recuperar el erotismo y el interés sexual”.
El tercero en discordia. Para peor apareció un tercero en discordia. A la mamá y al bebé los une un lazo tan fuerte que muchos hombres quedan afuera. “Los cambios biológicos cerebrales de la mujer cuando da a luz son similares a los del amor romántico”, asegura Alfaro. El instinto protector manda sobre todas las pulsiones y ellas viven literalmente para su bebé: “Las mamás novatas pierden un promedio de 700 horas de sueño en el primer año post-parto. Se vuelven introvertidas, molestas y distantes, abrumadas por la responsabilidad”, agrega la sexóloga. Hacerle un lugar a la pareja en esa burbuja hace bien. “Hay que pensar esa nueva vida de a tres, integrar a los papás, buscar nuevas formas de gozar. El cambio es muy grande y la cuestión es encontrar el tiempo y las ganas para mimarse”, aconseja Bergman.
La clave: adaptarse. Ese renacer casi siempre se reencarna en un nuevo cuerpo. Las top model que pierden todo lo que engordaron en el embarazo a los pocos días del parto se cuentan con los dedos. Para el común de las mortales, el proceso puede durar bastante más. Acomodarse y aceptar ese nuevo envase es la base para volver a tener buen sexo. No todas son contras: los kilos de más que deja el embarazo casi siempre quedan bien en las lolas y pueden ser un disparador de nuevas fantasías.
Lo cierto es que, también para el hombre, percibir la dimensión del cambio, físico y psíquico experimentado por la mujer durante el proceso y en especial, en la etapa posterior al parto, no siempre es fácil.
Fuente: www.entremujeres.com