2012-05-28

Llorar y reír en un mismo gesto con “Mateo”

“Mateo” es el nombre que llevaban unos carros tirados por caballos que circulaban, hacia el 1900, por las calles empedradas de Buenos Aires. Luego del estreno de esta obra de Armando Discépolo, allá por el 1923, a los carruajes que tenían tracción a sangre se los empezó a llamar Mateo. Y aunque originalmente ese fuera tan sólo el nombre de aquel animal, así se lo llamó. Ese nombre quedó para siempre en la expresión general de la calle.
En la obra de Discépolo, Miguel (Roberto Carnaghi) es el conductor de uno de estos carruajes. Con la aparición de los automóviles, debido al “progreso”, va quedando sin trabajo, se va hundiendo en la amargura y preocupación de no poder mantener a su familia. 
El drama y la comedia se combinan en esta obra de Armando Discépolo que tiene lugar en el Buenos Aires de principios de siglo XX. En el marco del Plan de Giras Federal del Teatro Cervantes, bajo la dirección de Guillero Cacace se puso en escena en el Teatro Lírico. El sábado y domingo, puntualmente a las 21, se dio inicio a la función que mantuvo atrapado al público por una hora y media. 
Los reconocidos actores Roberto Carnaghi, Paloma Contreras, Silvia Baylé, David Masajnik, Agustín Rittano, Pablo Britcha, Horacio Acosta y Miguel Sorrentino se ponen en la piel de los personajes en cada puesta de la gira.
En el escenario del Teatro Lírico se montó una escenografía realista, compuesta por chapas, que remiten a un conventillo, y elementos de la cocina que dejan ver la difícil situación económica de la familia.
Lo cómico y lo trágico atraviesan la obra, lo cual impide al espectador percibir con claridad el ánimo de la pieza. Respetuosos silencios junto a risas y carajadas se pudieron ver y sentir en la sala semillena del Teatro Lírico.
El tema básico que envuelve la trama es el dinero y asociados a su escasez, el desamor, los conflictos familiares, la corrupción, el delito, la miseria, la humillación.
Miguel (Roberto Carnaghi) y Carmen (Silvia Baylé) son un matrimonio tano que vive junto a sus tres hijos en un conventillo. Miguel habla el castellano con bastante dificultad y es dueño de un temperamento explosivo que se ve acrecentado por la mala situación económica que atraviesa.
La obra “Mateo” fue estrenada originalmente en 1923 en el Teatro Nacional de Buenos Aires y fue el primer éxito importante de este director y dramaturgo argentino, descendiente de italianos. Desde ese momento y hasta entonces la obra se transformó en el paradigma del grotesco criollo.
“Mateo”, a pesar de los años, no pierde vigencia. El drama, la desesperación, la angustia combinado con el humor que surge en las situaciones cotidianas de la vida y de la picardía e ilusión de los personajes, la hacen tan actual como siempre. La solución “fácil” a los problemas es la tentación constante.  En definitiva es la historia de un hombre inmigrante italiano cansado de comprobar su propio fracaso, acorralado por una vida llena de miserias, atrapado entre sus valores y su oficio de conductor de transporte de pasajeros al que ya le pasó el tiempo. El progreso lo enfrenta a la sociedad cambiante, a su propio hijo y el resto de su familia.