2011-08-24

Las huellas de Borges en Posadas

 

 

 

Pero al invadir la indiada se siente, porque a la fija, del campo la sabandija juye delante, asustada.

Y atrás de esas madrigueras, que los salvajes espantan cuando ajuera se levantan, como nubes, polvaredas preñadas, todas enteras de Pampas desmelenaos, que al trote largo apuraos sobre los potros tendidos, cargan pegando alaridos y en media luna formaos.

Pero me llaman matrero, pues le juro a la catana, porque ese toque de diana en mi oreja suena fiero; libre soy como el pampero y siempre libre viví, libre fuí cuando salí dende el vientre de mi madre sin más perro que me ladre que el destino que corrí...

Soy amacho tirador, enlazo lindo y con gusto, tiro las bolas tan justo que más que acierto es primor. No se encuentra otro mejor pá reboliar una lanza, soy mentao por mi pujanza. Como valor, juerte y crudo, el sable a mi empuje rudo ¡jué Pucha! que hace matanza.

“La obra de Lussich apareció a mediados de junio de 1872, Martín Fierro en diciembre de ese año.

 

 

 

Las últimas divinidades en San Ignacio Miní