2011-05-24

“Salgo de la vida para entrar en la historia”

 (enviados especiales) La prensa brasileña ha tenido como tema recurrente la estatura de Getúlio Vargas. Según admiten, el caudillo brasileño tenía menos de 1, 60 metros. Lejos de ser un motivo avergonzante, Getúlio disfrutaba de esa propaganda.
En uno de los periódicos que coleccciona Viriato Surreaux Vargas (el sobrino de Getúlio) se observa una cita del popular mandatario: “Mientras más bajos, más geniales”, reproduce Folha do Sao Paulo.
Pero su tamaño nada debe compararse con el cariño y el sacrificio que encabezó en Brasil. Sus últimas palabras, las que se encuentran en su testamento, son sumamente tajantes y emotivas.
Aunque hasta hoy en día algunos investigadores cuestionan su autenticidad, el pueblo brasileño considera al testamento como un firme documento histórico y que delega un motivo de lucha.
Ese testamento se reproduce enteramente en el mausoleo que hoy se encuentra en el medio de la plaza 15 de noviembre, de San Borja.
En ese escrito, Getúlio argumenta algunos de los alcances de su gobierno y deja la evidencia de su permanente enfrentamiento con el poder corporativo: “El lucro de las empresas extranjeras alcanzaban incluso 500 por ciento al año”, indica.
Advierte además que entre esas empresas extranjeras se constataron “más de 100 millones de dólares” en fraudes.
 Getúlio había advertido antes, públicamente, que sólo muerto se iría del Palacio de Catete. Lo cumplió.
Sin dudas, el último pasaje del escrito contiene un sinceramiento muy emotivo y que marca su sacrificio de sangre.
“Era esclavo del pueblo y hoy me libero para la vida eterna. Mas ese pueblo del cual fui esclavo no será más esclavo de nadie. Mi sacrificio quedará para siempre en sus almas y mi sangre será el precio de su rescate. Luché contra la estafa al Brasil. Luché contra la estafa del pueblo. El odio, las infamias, a calumnia no abatirán mi ánimo. Yo les di mi vida. Ahora les ofrezco mi muerte. Nigún recelo. Serenamente doy el primer paso al camino de la eternidad y salgo de la vida para entrar en la Historia”.


“La Era Vargas derribada”
Según el historiador brasileño Boris Fausto muchos logros de Vargas fueron derribados. El progresismo nacional “hoy carece de bases materiales”, dice, pero “se mantienen, en algunos círculos, como instrumento ideológico. La burguesía nacional internacionalizada es otra, otro es el significado de una clase obrera afligida por el desempleo, por la informalidad del trabajo, por el avance de los servicios y de nuevas tecnologías; otro también es el Estado, que ya no tiene fuerzas ni motivos para ser el polo central del crecimiento económico. Todo eso sirve para indicar que la empresa estatal pasó a ser una excepción, muchas veces cargada de simbolismo, como es el caso de Petrobras; que las privatizaciones no son obra de malignidad de este o aquel gobernante, es una opción derivada de las condiciones del mundo en globalización”. Boris Fausto advierte que la práctica getulina “fue ‘perfeccionada’ por el régimen militar a partir de 1964” con “la institución de una policía política y, principalmente, los métodos represivos sistemáticos”. Sin embargo, Fausto rescata en la actualidad “el mantenimiento de la estructura sindical corporativa”. Pero, señala que “entre la gran masa, todo indica que la memoria de Getúlio de algún modo se preservó, asociada a la figura de líder que protegió a los humildes”.

:: Notas relacionadas
»» “Mí tío Getúlio” el gaúcho más popular
»» La memoria y el acervo del presidente en su vieja casa