2008-11-30

El cine y el teatro lloran la partida de Ulises Dumont

Ulises Dumont, figura esencial de la escena argentina con notables participaciones en cine -donde tomó parte en más de 80 largometrajes- y también en teatro, falleció ayer por la mañana, a los 71 años, a causa de una dolencia cardíaca.
Dueño de una fibra interpretativa que permitió valorar el aporte del que acompaña, del ladero del protagonista, Ulises dotó de matices a sus criaturas y aunque su formación se la debe al teatro, potenció la labor del actor en la pantalla grande.
Quizá por ese aporte constante y notable, el artista nacido en Buenos Aires el 7 de abril de 1937, logró atravesar sin tropiezos el salto estético y generacional vivido por el cine argentino, un espacio en que debutó en 1964 con la cinta “Dos quijotes sobre ruedas”.
Dumont fue pilar de películas formales como “Tiempo de revancha”, “La parte del león”, “Últimos días de la víctima” (las tres de Adolfo Aristarain), “Los enemigos” o “Sentimental” y también brilló en filmes de otras texturas como “Rosarigasinos”, “La película del rey” o los dirigidos por Alejandro Agresti (“El viento se llevó lo que” y “Un mundo menos peor”).
En esa lista de labores trascendentes no pueden omitirse los títulos “Diarios de motocicleta”, “Conversaciones con mamá”, “Sur”, “El mismo amor, la misma lluvia”, “Sus ojos se cerraron”, “Gracias por los servicios”, “El año del conejo”, “Cuarteles de invierno”, “Los chicos de la guerra”, “No habrá más penas ni olvido”, “El hombre del subsuelo” y “Tiempo de revancha”.
Aunque nunca fue el carilindo de las pantallas de cine o la televisión, tuvo participación en más de 80 películas desde 1966. Con la humildad de los grandes, Ulises Dumont no ponía excusas y se presentaba en cuanto evento lo convocaran. Así, en agosto del año pasado estuvo en el Encuentro del Arte y la Cultura Mercosur que se realiza anualmente en Eldorado.
Este año, en cambio, los problemas de salud no le permitieron presenciar el encuentro en el Teatro del Pueblo en agosto último. Para el cierre del festival se esperaba el unipersonal Los poetas del tango, obra que Dumont había estrenado en España.
De presencia constante y esencial para encarnar diversos personajes siempre fundamentales en la narración cinematográfica, alcanzó un reconocimiento que trascendió lo local y su protagónico en “Los enemigos” (1983), de Eduardo Calcagno, le valió obtener premios como mejor actor en los festivales internacionales de San Sebastián, La Habana, Biarritz y San Remo. También con el mismo realizador encabezó “El censor” (1995) y cuatro años después llevó al cine el enorme suceso teatral de “Yepeto”, de Roberto Tito Cossa.
Fue justamente el teatro su ámbito natural de formación desde que en 1958 y junto a un grupo de amigos del barrio porteño de Núñez (en el que también estaba Luis Brandoni) formó un elenco dentro de un club y debutó con la pieza “Futuro imperfecto”.
“No sé lo que me pasó, pero cuando subí al escenario sentí como un shock. En ese momento me di cuenta que lo único que me interesaba en la vida era ser actor. Tenía 19 años”, recordó un cuarto de siglo más tarde en un reportaje.
Sobre tablas son recordados sus aportes en piezas como “La Nona”, “Arlequín, servidor de dos patrones”, “La cal viva”, “El hombre elefante”, “El sol naciente”, “El acompañamiento” y “Gris de ausencia”, títulos que lo vincularon con autores y directores de la talla de Villanueva Cosse, Agustín Alezzo, Emilio Alfaro, Carlos Gorostiza, Griselda Gambaro y Carlos Somigliana.
   Menos requerido en televisión,  Dumont igual hizo lo suyo en un puñado de programas que marcaron la pantalla chica, tales los casos de "Los miedos", "Compromiso", "Situación límite" y "Hombres de ley".
   Aunque continuó sumándose a diversos proyectos cinematográficos y teatrales, su salud venía deteriorándose y por ello padecía artrosis en una de las piernas y a su corazón se le había practicado un triple by pass.
   Tras más de un mes de internación en el hospital Dupuytrén, Dumont falleció esta mañana a raíz de una dolencia cardíaca y sus restos son velados en la cochería Zucotti (Córdoba 5080) para mañana ser llevados a su última morada, el cementerio de la Chacarita.


Fragmentos de la última entrevista con El Territorio
“En el caso del cine argentino, nunca antes como ahora, es imprescindible la tarea del Instituto de Cinematografía”.

“Acá se pueden hacer doce películas con la plata que ellos gastan para promocionar, por ejemplo, Shrek y es muy difícil de pelear con eso, pero de todas maneras el cine nacional sigue creciendo, pero siempre necesita una inyección económica importante y una fuerte inversión”.

“Porque las cifras nos demostraron que funcionan mejor los Bailando, los Grandes Hermanos y hay que apechugar; uno, en la actualidad, enciende la tele para ver un programa de cocina y ve a una mina bailando en un caño”.

Aunque no quiere señalar extremos como una caída cultural, indicó que “es obvio”, aunque la ficción es menor a las ofertas de hace 20 años. “Pese a que las facturas técnicas se han superado muchísimo, se venden no sólo contenidos sino productos terminados”.

“Por eso, me sorprende y me conmueve que en Eldorado se haga un festival de esta magnitud, porque demuestran que los organizadores y el pueblo se prestan a fogonear un evento como este y esto habla bien del teatro y el ansia de la gente de tener un espectáculo de este nivel”.