2008-06-28
Milanesa con molida, receta para enfrentar el desempleo
Son jóvenes de entre 16 y 22 años que apostaron a una costumbre salteña. Hace 5 años venden esta novedosa comida en la feria y desde marzo se dedican a la venta ambulante.
En este caso Graciela Cortés tuvo el acompañamiento incondicional de sus tres hijos, Paola, Pablo y Cintia, cuando la cosa se estaba poniendo tensa en la economía hogareña. Después de años de vivir cómodamente, había llegado la hora de ponerle el pecho a la crisis.
La angustia generada por el desempleo puso al máximo su creatividad y recordó aquellos meses en que le tocó administrar un minimercado en la provincia de Salta. Las hamburguesas rebozadas se le vinieron a la mente. Bingo. Desde entonces, con mucho sacrificio, se abrió camino para paliar las necesidades de su casa.
Ahora los chicos cargan en sus tapers entre tres y cuatro kilos de esa novedosa comida y caminan cientos de cuadras hasta vender la última.
Buscando salidas
La cocina del microemprendimiento familiar funciona en el segundo piso de un edificio en la chacra 149 de Villa Cabello. Hace ocho años que Graciela dejó Salta para volver a asentarse en su Posadas natal y ante la falta de trabajo estable comenzó con la venta de este producto - mitad milanesa, mitad hamburguesa - que ya tiene su clientela segura en algunos barrios. “Esta es una comida típica en Salta, Jujuy y Tucumán y cuando llegamos acá preguntamos en todas las carnicerías y no había”, contó. Ahí se encendió la lamparita.
El secreto está en la mano que lo elabora más que en sus ingredientes, dado que se utilizan los mismos condimentos que en la preparación de la milanesa sólo que en lugar de la carne tradicional se utiliza la molida.
Mientras Cintia (19), la menor de los hermanos Peralta se encarga de atender el puesto de ventas de las “mila” (y otras comidas) en la feria franca que se realiza todos los sábados en el polideportivo Pepe Piró de Villa Cabello, Pablo (22) junto a sus amigos Mariano (16) y Cristian (16) son los vendedores ambulantes más conocidos de la zona. Claro que Cintia corre con cierta ventaja porque el puesto de comidas extravagantes está instalado hace cinco años.
El trío masculino comenzó el recorrido en las chacras de la zona Oeste pero actualmente buscan expandirse. Caminan hasta el barrio Luz y Fuerza, el Judicial y hace poco comenzaron a llegar al Barrio Yacyretá. La búsqueda de clientes no tiene fin.
“Yo soy electricista y sin embargo tengo que salir a vender”, contó Pablo, de quien depende toda la logística de este emprendimiento.
Cada tanto bajo la mirada, no la guardia. Aunque poco conforme con su ocupación no dudó un instante cuando notó que las changas no hacían la diferencia en el bienestar común de la familia. “Primero no quería porque me daba vergüenza”, admitió Pablo, en tanto los trabajos domiciliarios iban mermando y el dinero comenzaba a escasear.
“Ya que andás subiendo y bajando escaleras repartiendo tarjetas (personales) por qué no te dedicás a vender también”, recordó Pablo aquella sutil sugerencia de su mamá a principios de este año. Así, sin más, arrancó en marzo.
Sin pelos en la lengua, Graciela repite cuantas veces puede mientras prepara la próxima tanda: “Siempre les enseñé que cuando se puede, se puede y cuando no, no”.
Trabajar por uno
“Yo quería empezar a ganar lo mío, no siempre voy a vivir de mis padres y quería comenzar a independizarme. Aparte la vergüenza se deja de lado a la hora de trabajar”, señaló Mariano, quien está terminando el secundario por la noche en la Escuela Polivalente Nº 8. Divide su tiempo entre el estudio y el trabajo y se enorgullece por eso. “Después de tres o cuatro horas de caminar, se vende, aunque hay algunos que ni siquiera te permiten decir ‘buen día’”, relató.
Como el resto de los chicos, Cintia asume que este trabajo es un paliativo y no una fuente de trabajo eterna. Hace dos años terminó el Polimodal y tiene expectativas de ingresar a la Policía de la Provincia. Mientras espera ese momento, se capacita en cuánto curso aparece. Justamente, la semana pasada le entregaron el certificado de auxiliar contable. “No tengo problema, antes iba con mi hermana más grande (Paola) y ahora tengo mi clientela, gente que nos conoce hace tiempo”,dijo.