2007-09-23

Gasalla de colección: tres noches en el Montoya

El viernes cerca de las 22 en el auditorio Montoya, con butacas repletas de espectadores, se presentó el gran Antonio Gasalla, seguido de tres de sus personajes en la obra “Sólo Clásicos”.
Gasalla estuvo acompañado en algunas escenas por los actores porteños  Mariela Castro Balboa, Carlos D’Migin y un artista posadeño que tuvo una participación inmóvil, envuelto en sábanas, como uno de los accidentados que tomaron parte en el sketch del hospital.
La velada comenzó con el monólogo del actor. Vestido de frac, analizó el perfil de los jefes de estados latinoamericanos, se rió del desaliño del presidente Néstor Kirchner y remarcó la frivolidad de la primera dama Cristina Fernández, interrumpido durante toda la noche sólo por las risas y el aplauso del público.
Luego llegó la aparición de los personajes. Entonces Gasalla fue hasta las bambalinas a un costado y se vistió (con la ayuda de colaboradores escondidos) para cada personificación. En esos interludios mantuvo al descubierto su cabeza y hombros, sin embargo no se le escapó el momento para contar alguna desopilante anécdota.
El primer personaje fue el de la psicóloga Gudman; una señora adulta de torpes observaciones acerca de una paciente con inusitadas costumbres íntimas. La doctora aconseja con ideas domésticas y el caso clínico resulta ser para ella un insospechado material de chisme.
Luego, llegó el turno de Francisca, la enfermera de carácter impetuoso, incapaz de conmoverse con la más grave tragedia humana. Ella trabaja en la oscuridad de un deplorable hospital público y se encarga de vaciar las “chatas” de los enfermos. Por casualidad atiende el caso de una mujer desesperada y un hombre aquejado por un extraño dolor.
Antes de salir a escena, Gasalla vaticinó en broma diciendo “el día que me entierren me van a disfrazar de Mamá Cora”. Entonces apareció en escena la abuela más famosa de la Argentina. Ella detalló los problemas que le afectan a su endeble salud, contó anécdotas de convivencia y relató cómo escapó del acoso de candidatos.
Mamá Cora fue aplaudida de pie y se fue del escenario con el cariño de toda la platea.
Al finalizar la obra, Gasalla dijo que la experiencia del teatro “es un acto de fe” donde los espectadores se encuentran hombro a hombro para reírse en un mismo lugar.