2006-07-13
Irigoyen festejó sus 85 años recordando su historia y su gente
En la zona fronteriza recuerdan a antiguos personajes que contribuyeron a su identidad y también al origen de su nombre.
La historia de la localidad se remonta a 1868, cuando Don Pedro II, emperador del Brasil, envió a sus subordinados a través de esta frontera seca y creó picadas en plena selva rumbeando hacia la orilla del río Paraná.
Hoy, 138 años después, se encuentran en ese lugar tres pujantes ciudades: Bernardo de Irigoyen, de Argentina, y las brasileñas Dionisio Cerqueira y Barracão.
A esta región no solamente llegaron aventureros que a través del tiempo se hicieron colonos o comerciantes, quienes mancomunados con los nativos en esfuerzo y sacrificio, fueron puntales de la prosperidad de la localidad. En la zona también se afincaron personas muy importantes en la docencia y en la seguridad, que marcaron un jalón en lo que es Bernardo de Irigoyen hoy.
Una de las recordadas es la primera directora de la entonces Escuela 49 (hoy Escuela de Frontera 604), es Concepción Zuviría de La Cava, en 1909.
Asimismo, la primera maestra fue la correntina Rosa López, que llegó en 1911, con sólo 15 años.
Rosa realizó una valiente travesía por las espesa selva, llena de peripecias. Atravesó picadas, cerros y todo tipo de obstáculos naturales, sólo para ejercer la docencia. Era así en aquellos tiempos.
La seguridad fronteriza
En lo que respecta a la seguridad, con orgullo se nombra al sargento de policía Eduardo Ramírez, defensor de la soberanía.
El hombre, de gran coraje, hacía recorridas por las interminables y estrechas picadas del Norte misionero.
En defensa del territorio se tiroteaba con partidas de contrabandistas y hacía respetar la soberanía ante fuerzas brasileñas, en esta caliente frontera.
Por otra parte, en 1898 se habilitó un Juzgado de Paz, registrado por decreto nacional en 1906.
El mismo se hallaba fusionado para atención al público con el Registro Civil.
Hacia 1907 el Sargento Bautista Genes, a cargo de un destacamento policial, cuidaba la seguridad de la población.
El nombre del pueblo
En un principio, el municipio de Bernardo de Irigoyen se denominó Barracón, debido a la radicación de tolderías llamadas barracas.
Así, se levantaron las casitas de madera, que fueron las primeras moradas de los habitantes de lo que se perfilaba a ser un pobladito.
Del lado argentino y del brasileño, antes de 1900, los pueblos tenían el mismo nombre, dado a que la corteza terrestre tiene muchas barrancas.
El 11 de julio de 1921, por decreto 1612 del Poder Ejecutivo provincial, se fundó el pueblo de Barracón, y en 1936 fue sustituido por el del prestigioso ex canciller argentino, Bernardo de Irigoyen.
Hurgando en la historia sobre quiénes condujeron los destinos de este municipio, figuran presidentes de comisiones de fomento, intendentes por el voto popular e interventores, como Manuel, Argentino y Raúl Silva Dico; Manuel Vicente; Hortencio Cremonini; Idelino Sosa; René Echenique; Alberto Santa Clara; Alcibíades Echenique; Wilmer Fernández; Rubén Constantino Kiskis; Edgardo Zar; Carlos Almeida; Edgardo Nemesio Aquino; Jorge Oscar Gandulla; y Jorge Segundo Feldman.
El aprovechamiento de la yerba mate silvestre y la madera fueron los principales factores productivos que permitieron el crecimiento de la zona.
Sin embargo, el sector forestal sufrió la depredación de las araucarias, por parte de muchos madereros sin remordimientos.
La visita del “Ché” Guevara
En anécdotas, cuentan los memoriosos el paso del Ché Guevara por esta localidad.
Fue en 1965, momento en el que en Brasil estaba bajo una dictadura militar y había mucha agitación agitación debido a las elecciones municipales.
Entonces, los servicios de informaciones de la dictadura brasileña reciben una alerta.
Era que el Ché Guevara estaría en Misiones, rumbo al Brasil.
La información decía que entraría por Bernardo de Irigoyen y cruzaría a Dionisio Cerqueira y Barracão, con destino a Río Grande do Sul. Aparentemente, la hipótesis de los militares brasileños era que Guevara pretendía encontrarse con Leonel Brizola, quien se encontraba exiliado en el Uruguay.
Supuestamente estarían tramando la organización de un movimiento guerrillero en Brasil para derrocar a la dictadura militar que gobernaba el vecino país.
Continuamente y al instante les llegaban radiogramas con el mayor sigilo, para tratar de colocar tropas en lugares estratégicos y así sorprender al viajero.
No obstante y pese a las urgentes medidas tomadas y cuando estaban pronto a llevarlas a cabo, las autoridades del otro lado de la frontera recibieron la noticia que el Ché ya había pasado el límite fronterizo, con rumbo desconocido.