San Ignacio patrono de la diócesis de Posadas
A propósito de estas conmemoraciones, destacamos la importante labor que tuvieron los jesuitas en Misiones, Paraguay y Brasil, fundando pueblos. Cuando vinieron a nuestra tierra colorada. El padre San Roque González, fundó Posadas, que según algunos historiadores, su primitivo nombre fue Nuestra Señora de la Anunciación de Itapúa (piedra con punta).
El historiador español, radicado en Roma, Italia, padre jesuita Rafael Carbonell de Masy, quien tiene en su haber varios títulos y libros editados sobre historia y desde 1968 es profesor estable en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, se refirió sobre la personalidad del San Ignacio.
El sacerdote quien periódicamente visita Misiones, colabora con organismos internacionales entre estos la Oea.
Entre otro orden de cosas con respecto a San Ignacio de Loyola, explicó que cuando los jesuitas llegaron a la Argentina, ya Ignacio había muerto. Refirió que los primeros entraron por Tucumán, merced a la gestión del padre dominico, una de las órdenes tradicionales tanto como los franciscanos y agustinos. Estos procedían del Virreinato de Perú con cede en Lima.
Comentó que cuando los padres de la Compañía de Jesús llegaron a Misiones, la primera reducción fue en Loreto, donde levantaron una capilla recordando la Encarnación. Dios hecho hombre para salvar a todos sin distinción. La segunda Reducción fue en San Ignacio del Guairá.
Perfil de San Ignacio
Carbonell puntualizó que a su modo de pensar, la obra que más lo identificó a San Ignacio, fueron los ejercicios espirituales y una meditación clave de la encarnación del Dios que se hace hombre para salvar al hombre. Es el porqué de las reducciones. Por eso en las capillas de todas las reducciones jesuíticas había una imagen de la Virgen de Loreto. Ella recuerda la Encarnación, es como reconocer la misión de María, la madre de Jesús, en esa tarea.
San Ignacio de Loyola como era de temperamento colérico según datos de investigaciones realizadas y publicadas en libros históricos, obtuvo dominio propio con sacrificio y la gracia de Dios. Tenía capacidad para escuchar. Nació en Guipúzcoa, Loyola, España.
Indicó el padre Rafael que el santo estudió teología y filosofía en varios colegios, por imposición de sus superiores, por ser temperamental, terminando sus estudios en París. Allí reúne a sus compañeros entre ellos San Francisco Javier que lo siguen, no tenían idea clara de los que podían hacer. Llegaron a Roma y le ofrecieron al Papa sus servicios. Ignacio soñaba con ir a Jerusalén. Así fue como fundó la Compañía de Jesús de evangelización.
Comentó estas impresiones extraídas de un libro histórico. “Los ejercicios espirituales de nuestro santo padre Ignacio, patrimonio para nosotros, de nuestra espiritualidad y a la vez, escuela de oración, nos abren el camino para penetrarnos abundantemente a una vida apostólica injerto en este mundo”
Del libro del padre Leo Kohler S.J. se lee que “la Compañía de Jesús, orden religiosa fundada por San Ignacio de Loyola, tuvo su aprobación pontificia de manos del papa Paulo III, el 27 de septiembre de 1540. A la muerte de su fundador en 1556, contaba con más de un millar de miembros, esparcidos por el mundo entero. Este crecimiento rápido y asombroso continuó de forma tal que a fines del siglo XVI el número de jesuitas llegaban casi a los tres mil.
Su campo de acción comprendía casi toda Europa, el oriente Asiático, India y Japón y el continente Africano. Sus actividades eminentemente misioneras: procurar almas para Cristo”.
En otras versiones históricas en el marco de la vida de San Ignacio, se aprecian estos conceptos vertidos, “que cuando nació Ignacio en 1491, el medio social estaba impregnado de fe. Su conversión se realizó en 1521, durante la convalecencia de una herida recibida en la Defensa de Pamplona. Fue que el santo leyó “Vita Christi” , y “ Flos Sanctorum” En 1522, sufrió una transformación íntima y profunda.
Ignacio se destacó en santidad, obras escritas y obras vivientes evangelizadoras como la Compañía de Jesús , nutrida por los ejercicios espirituales.”
Asimismo se lo conocen como uno de los primeros reformadores de la iglesia Católica. La mayoría de los pueblos misioneros, fue fundada por los jesuitas, bajo la bandera de San Ignacio.
Mercedes Villalba