Alumnos de primaria reconstruyeron la historia de los barrios de Posadas

Sábado 9 de noviembre de 2019
María Elena Hipólito

Por María Elena Hipólito sociedad@elterritorio.com.ar

Conocer el pasado es imprescindible para la construcción del futuro. Seguir las huellas que deja la historia fue precisamente lo que hicieron las 22 escuelas primarias que comprenden el circuito 3 de Supervisión Escolar y que ayer expusieron su Proyecto de Investigación Antropológica Social 2019.
Fue la 16ª edición de este evento que se llevó adelante en la Escuela Normal Mixta y tuvo como eje a los barrios de Posadas y algunos de Garupá.
Los estudiantes, acompañados de sus docentes, se dedicaron durante varias semanas y hasta meses a recopilar la información histórica, conseguir fotografías, armar maquetas y la presentación. Es así que en los corredores de la escuela se apostaron estos chicos con sus trabajos bien dispuestos a contar la riqueza de lo que habían descubierto.
Unos de los que más tiempo le dedicaron a su trabajo fueron los estudiantes de la Normal Mixta, que abordaron cariñosamente a la Bajada Vieja. Conocieron lo que fueron los mensúes, los kapangas, el papel que jugaba el Paraná por aquellos tiempos y lo que se conoció como la fiebre del oro verde, es decir, por la yerba mate.
Para ello recorrieron el barrio y entrevistaron a sus míticos vecinos como doña Pomposa y su hijo, así como a doña Nieves.
“Fue interesante, fue dar un pie más atrás, volver al pasado. Estuvo bueno aprender sobre lo que le pasó a las vidas anteriores y en el principio de nuestro país”, consideraron Ulises Acuña, Hindra Mendoza y Sol Miranda, que fueron coordinados por las docentes Norma Gutiérrez y Victoria Portillo.
Villa Blosset fue el barrio elegido por la Escuela 842 de Los Patitos. Los encargados de representar a la institución fueron Julieta Escalante, Leandro López, Andrés Pedrozo, que visitaron al vecino Aldo Rodríguez, él fue el encargado de compartir sus experiencias y recuerdos en el barrio costero.
“Le preguntamos la historia del barrio, nombres de capillas, de lugares que ya no existen más, el antiguo ferrocarril, la usina, la primera que se inauguró oficialmente en Posadas”, contaron.
Y agregaron: “Nos contó que antes se cruzaba a Paraguay en lancha o en canoa. Cuando oscurecía, todos los chicos tenían que estar en sus casas, los padres les dejaban ir a donde ellos quisieran, pero cuando llegaba la noche tenían que estar de nuevo”.
Por su parte, Geraldina Delpiano, la maestra de los niños, sostuvo: “Aldo les contó sus vivencias, les dio consejos de lo importante que es amar y querer al barrio de donde uno nace. Le contamos que ellos también son hijos de relocalizados, ya que la mayoría de nuestra población estudiantil es del barrio San Isidro”.

Brete del recuerdo
“Extrañamos el viejo Brete”, decía la carta de presentación del proyecto de los alumnos de la Escuela 548 que desandó al querido barrio El Brete, su playita, sus pescadores, sus casas a la vera del río.
Para saber más sobre la historia de un barrio que fue muy distinto a como lo conocen ahora recurrieron a las biblioteca. La construcción de la represa Yacyretá obligó a que muchos de los barrios de las costas del Paraná fueran relocalizados muy lejos de sus hogares.
“La gente en ese tiempo vivía en malas condiciones pero estaban cómodos donde estaban. Cuando se empezó a inundar, reubicaron a algunas familias y como los llevaron muy lejos, les costaba venir al centro, les costaba mucho conseguir trabajo, estaban acostumbrados a pescar en el río”, compartieron.
Bajo las aguas quedó el barrio Heller, que recibió ese nombre debido a los hermanos que llegaron a Posadas e instalaron su fábrica en 1943. “Nosotros hicimos una invitación abierta en Facebook y un señor nos respondió y se fue a la escuela, dejó su siesta de lado -porque ya es un señor mayor-, y nos contó la historia de su infancia, muy motivadora y a la vez triste, nos movilizó a todos, se dieron cuenta de que en el pasado todo era más difícil”, expresó Gabriela Frías, maestra de la Escuela 541.
Mientras, los chicos, compartieron: “Él era chipero, vendía en la estación de trenes y a los operarios de las fábricas que salían por la tarde. Nos contó cuando se mudó la iglesia San Antonio, recuerda el último día que sonaron las campanas antes de ser destruida. Ese día se juntaron todos los vecinos a escuchar las últimas campanadas, fue lo primero que se fue del barrio”.
Los barrios como las historias son muchas y los estudiantes pudieron conocer un poco más sobre ellos y conocer algo del pasado del que formaron parte sus padres y abuelos. 

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