Advierten que la población trans puede presentar cuadros de arritmia - El Territorio Misiones

Advierten que la población trans puede presentar cuadros de arritmia

Jueves 17 de septiembre de 2020
Baranchuk se recibió en la UBA y actualmente trabaja en Canadá.
Griselda Acuña

Por Griselda Acuña interior@elterritorio.com.ar

La población trans atesora conquistas, sin embargo falta bastante en la lucha por derribar prejuicios. El hito fue el 9 de marzo de 2012 con la sanción de la ley  26.743 de Identidad de Género, un instrumento del derecho que permitió el  cambio de nombre en el DNI según la identidad autopercibida. La legislación contempla además que el sistema público de salud debe facilitar los procedimientos médicos en caso de que los individuos transgénero lo requieran, incluso tratamientos hormonales.

En Misiones, por citar un ejemplo, desde la vigencia de la ley hasta la actualidad se tramitaron 165 cambios de identidad de género en el Registro Provincial de las Personas y en 2019 hubo 40 pacientes en tratamiento para cambiar de sexo, según cifras que maneja el Hospital Ramón Madariaga.

A ocho años de la ley, el rechazo a este colectivo todavía está latente. Según el Inadi, delegación Misiones, las denuncias por discriminación son constantes. La más reciente incluye además una causa penal en el Juzgado de Instrucción 7 de Posadas. Se trata del caso de Rocío Ailén Samaniego (22), que presentó una crisis de asma y después de varios días murió en el Hospital de Fátima, en Garupá. Su familia denunció “discriminación, abandono y persecución por motivos de género, condición social y posición económica”.

Así, en un contexto de batallas ganadas y de situaciones discriminatorias, toma relevancia la salud, sobre todo en aquellos que  están en lo que la comunidad médica define como reemplazo hormonal total.

¿Es necesario que las personas transgénero sean monitoreadas, indistintamente de la edad?¿por qué?

“Hay ciertos procesos patológicos que se asocian con la falta o el exceso de hormonas femeninas”, explicó a El Territorio, Adrián Baranchuk, secretario de la Sociedad Interamericana de Cardiología.

El médico e investigador argentino se desempeña actualmente en el Hospital General Kingston, en Canadá, desde donde atendió la requisitoria de este medio.

En una pausa en su abultada agenda, lo primero que hará es una autocrítica que lo llevó a repensar su rol como profesional de la salud. Ese click devino en una investigación en proceso que tomó tanta fuerza al punto que se extendió esa inquietud desde Canadá hasta la Fundación Huésped, en Argentina.

“Me di cuenta de que mi formación en medicina trans es de cero”, reconoce Baranchuk al recordar  un episodio en su carrera, tiempo atrás, en el cual tuvo en una misma jornada dos pacientes que no superaban los 30 años de edad, con arritmias, es decir, trastornos en el ritmo cardíaco.

“Revisamos toda la literatura y no hay trabajo antes que el nuestro que analizara la relación entre el reemplazo hormonal total -que se define como la combinación de suprimir las hormonas masculinas y recibir hormonas femeninas- y la capacidad de generar arritmias”, señala.

“Entonces tuvimos que mirar otras patologías que supriman hormonas en hombres nacidos genéricamente varones, por ejemplo, el cáncer testicular; después nos tuvimos que ir a diferentes estadíos o ciclos de la mujer de patologías que reprodujeran el componente arrítmico de incrementar las hormonas femeninas, donde la evidencia es más tenue”, sostiene Baranchuk sobre el estudio realizado y publicado hace un año y medio aproximadamente.

“¿Qué esta haciendo la sociedad para incluir ese colectivo?”, deslizó Baranchuk, cuya pregunta fue el disparador de la siguiente investigación. “Esto nos daría una información que sospechamos, pero aún no tenemos confirmada: que los pacientes trans sometidos a reemplazo hormonal total pudieran desarrollar arritmias cardíacas que merecen ser evaluadas en un contexto clínico”, dice.

“Antes de la pandemia, hasta marzo, probamos en cinco pacientes trans en Canadá un dispositivo que está en el celular, permite hacer un electrocardiograma. En una de las pacientes, el dispositivo registró arritmias cardíacas, entonces durante la cuarentena tuvo la primera consulta con nosotros. Es decir que si esta porción -cinco pacientes es poco, aclaro- del 20% de incidencia de arritmias se mantuviera a lo largo del registro, significaría que los pacientes que reciben reemplazo hormonal total en algún momento de su evolución deberían ser monitoreados a ver si desarrollan arritmias cardíacas, que en mayor o menor medida, tienen riesgos”, desarrolla el médico, videollamada mediante desde Canadá.

“Para hacerlo más grande al estudio, a finales del año pasado me contacté con la Fundación Huésped en Argentina y hay dos investigadores que mostraron muchísimo interés, pero estamos parados por la pandemia. Yo me conformaba por tener una muestra de 75 mujeres trans y 75 hombres trans, pero podríamos aspirar a tener un grupo más grande si trabajamos con Fundación Huésped”, expone su interés y respeto por la experiencia en materia de investigación que tiene esta entidad en el país.

No obstante, aún sin resultados preliminares y tomando como punto de partida la hipótesis ¿qué recomendación le cabe al colectivo transgénero?, señala: “Todo individuo que toma hormonas para suprimir sus hormonas naturales o para desarrollar el fenotipo acorde a su identidad sexual, que generalmente es la opuesta a la que recibieron por naturaleza, deberían estar bajo control médico. Ninguno de ellos, por más que un amigo les consiga una píldora o la compren de venta libre, debe consumir sin receta médica”, aconseja el cardiólogo.

Mujeres y menopausia
“Yo soy graduado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1990. La población trans era un tópico que no era motivo de estudio de análisis sociológico o médico, nosotros no habíamos recibido ningún entrenamiento. Pese a que después vimos colegas con hijos transexuales, nunca me planteé la necesidad de conocer si existen determinadas patologías propias de este colectivo. Entonces lo que pasó ese día-refiriéndose a las dos pacientes con arritmia- fue como ‘el llamado’”.

“Mientras que yo colectaba el tipo de tratamiento hormonal que recibían estas dos pacientes, porque eso es un capítulo que los cardiólogos conocemos, son ciertos procesos patológicos que se asocian con la falta o el exceso de hormonas femeninas. Sabemos, por ejemplo, que las mujeres posmenopáusicas tienen mayor incidencia de desarrollar enfermedad cardiovascular esclerótica que conduce a los infartos de miocardio porque la disminución progresiva de la hormona femenina produce un aceleramiento del proceso aterosclerosis. En la década del 80/90 creíamos tanto en este concepto que durante muchos años hemos negado que la mujer premenopáusica pudiera tener cualquier tipo de enfermedad cardiovascular. Algo que ahora desde la Sociedad Interamericana de Cardiología (Siac) se trabaja en difundir que todas las mujeres pueden tener problemas cardiovasculares. Pero sin lugar a dudas aparece un pico de infartos en la posmenopausia, esto nos llevó a pensar de que entonces el reemplazo hormonal femenino en la posmenopausia puede entre otros beneficio: enlentecer la progresión de enfermedades cardiovasculares”, explica.

“Pero las mujeres trans lo que hacen es inhibir las hormonas masculinas y por otro lado toman medicación para producir hormonas femeninas con derivados de los estrógenos”, subraya.

Baranchuk escolta sin condicionamiento la bandera de la equidad de género. En 2019 recibió el Premio Equidad en el Empleo de la Universidad Queen’s. Y desde esa postura, lanza un concepto para sus colegas: “El médico hizo un juramento hipocrático de ayudar incluso a aquel que considere su enemigo. Entonces negarle atención a un individuo que sin lastimar a nadie eligió una identidad sexual diferente a la que la naturaleza le dio me parece un acto punible. Médicos que decidan no atender a individuos transgénero debieran perder su licencia médica. Porque lo otro será: decido no atender a personas de determinado color de piel o de determinada religión. ¿Qué diferencia hay entre la orientación política y la orientación sexual”.

Perfil

Adrián Baranchuk se recibió como médico en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en 1990.

Trabajó en el entonces Sanatorio Mitre, donde se especializó en electrofisiología cardíaca.

En 2002 se fue a trabajar a España y luego se mudó a Canadá, donde enseña, investiga y atiende pacientes.

Trabaja en la División Cardiología del Centro de Ciencias de la Salud Kingston, de la Universidad de Queen’s.

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