A Marte ida y vuelta por 500.000 dólares

Miércoles 13 de febrero de 2019

Por Gerardo Schafer sociedad@elterritorio.com.ar

La afirmación no es al azar, llega nada más y nada menos que de Elon Musk, para muchos uno de los genios tecnológicos más importantes de la actualidad. Es el creador del sistema de pago PayPal, los automóviles eléctricos Tesla y los cohetes espaciales reutilizables SpaceX, entre otras cosas.
De entre los planes que Elon Musk tiene con SpaceX para este 2019 está el enviar astronautas de la Nasa desde tierra estadounidense a la Estación Espacial Internacional, y arrancar con las pruebas de Starship, anteriormente conocida como BFR, la nave interplanetaria con la que quiere llegar a Marte.
Aún no se sabe cuándo será el primer vuelo tripulado al planeta rojo, pero Musk ya está pronosticando que costará menos de 500.000 dólares e incluso podría bajar hasta los 100.000, dependiendo del volumen y la demanda.
La noticia surgió en uno de los comentarios de Musk en Twitter cuando se le preguntó un costo estimado para un pasaje a Marte o la Luna. Allí, Musk mencionó que el precio no debería exceder el medio millón de dólares y una vez que la demanda se incremente, cree que el precio de los boletos caería hasta los 100.000 dólares, con lo que afirma que “la mayoría de las personas en economías avanzadas podrían vender su hogar en la Tierra y mudarse a Marte si lo desean”.
La clave para garantizar la demanda y un buen volumen en cada viaje sería la posibilidad de poder volver a la Tierra si así se desea y sin tener que desembolsar dinero adicional, ya que en un inicio se decía que era un viaje sin retorno, lo que echó para atrás a muchas personas.
A modo de comparativa, un vuelo en Virgin Galactic (empresa de Richard Branson, que planea proporcionar vuelos espaciales suborbitales tripulados) a “los límites del espacio” tiene un precio de poco más de 200.000 dólares, o si se desea pagar unas vacaciones en la Estación Espacial Internacional hay que invertir 9,5 millones de dólares.
Con esto en mente, el pronóstico de Musk no suena mal, el problema es que sea viable y se haga realidad.
Este 2019, el científico busca arrancar con las pruebas de Starship de cara a realizar un viaje no tripulado a Marte en 2020, al que le seguiría uno alrededor de la Luna en 2023, el cual sería tripulado y llevaría hasta 100 pasajeros.
Por su parte, China, que llegó recientemente al lado oculto de la Luna, ya tiene preparados más de 30 lanzamientos espaciales para este año. Y, al igual que Musk, piensa que es necesario instalar una base permanente en la Luna, para así luego alcanzar Marte y otros puntos del Sistema Solar posteriormente.
El gran problema de la base en el satélite es su construcción: si bien se puede llevar cemento u hormigón e incluso utilizar recursos lunares, no hay agua.
Otra alternativa surge de estudios realizados desde los años 80, la Nasa en conjunto con la Universidad de Alabama en Huntsville buscó la forma de hacer cemento sin agua. Se encontró el azufre, que es un elemento volátil que se puede extraer de los suelos lunares con calor. Pero aún queda descubrir si el rendimiento de ese tipo de cemento es aceptable tanto para el frío como a nivel de protección frente a la radiación. 

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