El artiguismo en Misiones

Domingo 10 de mayo de 2020
Por Alfredo Poenitz

Por Alfredo Poenitz Historiador

La destitución del virrey español de Buenos Aires, en mayo de 1810, fue la excusa perfecta para que el Imperio portugués buscara dar otro paso en su secular política expansionista en el Plata. En 1801, aprovechando la debilidad y decadencia de los pueblos guaraní-misioneros, habían llevado por la fuerza la frontera de las coronas española y portuguesa al río Uruguay, incorporando los siete pueblos de las Misiones Orientales. Diez años después, en julio de 1811 el general diego de Souza, Capitán General de Rio Grande do Sul, invadió la Banda Oriental, tomando Montevideo y pactando con el débil directorio porteño el reconocimiento del virrey Elío como autoridad absoluta sobre la Banda Oriental y las villas entrerrianas (Gualeguay, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú). Con ello incorporaban la Provincia Cisplatina y Entre Ríos al Imperio portugués.
Ese inaudito acuerdo de Buenos Aires con el Imperio portugués dio inicio al Éxodo Oriental, liderado por José Artigas seguido por decenas de miles de habitantes rurales orientales, hacia el Salto Chico, (donde hoy es Concordia) habitado entonces por guaraní-misioneros desde los tiempos de don Juan de San Martín en 1777. Esta monumental travesía de hombres, animales y soldados, duró varias semanas. Mientras, milicias brasileñas invadían los pueblos misioneros del Uruguay buscando amedrentarlos para evitar su alianza con Artigas. Todo el nordeste de Entre Ríos y las estancias cercanas a Yapeyú fueron atacadas por estas milicias. Mandisoví fue ocupada en agosto por el Capitán Joaquim Felix de Fonseca, retirándose un mes después. Curuzú Cuatiá fue tomada también en agosto por otro grupo de milicianos luso-brasileños, la que fue recuperada el 18 de septiembre por un ejército compuesto por 700 correntinos. La Cruz, única ciudad amurallada de las Misiones, fue atacada el 13 de octubre de 1811, siendo rechazadas las fuerzas invasoras. El objetivo portugués era el de bloquear las comunicaciones de Buenos Aires con Corrientes, Misiones y el Paraguay y desorganizar el centro de asentamiento de las familias del Exodo Oriental. Mas que acciones militares, fueron depredaciones, con el fin de quitar los recursos alimenticios disponibles para albergar las familias orientales que durante nueve meses se asentarían en el Salto Chico. 
En estas circunstancias es nombrado José Artigas como Teniente de Gobernador de Yapeyú, con sede en Santo Tomé en noviembre de 1811. Contaba don José Artigas con 47 años y el cargo militar de Coronel. Misiones en ese entonces estaba conformada sólo por el departamento de Yapeyú, es decir los actuales pueblos correntinos de Yapeyú, La Cruz, Santo Tomé y San Carlos. Pocos meses antes Manuel Belgrano había acordado con el gobierno paraguayo la ocupación temporaria por tropas de aquel estado de lo que es hoy la provincia de Misiones. 
Pero Artigas nunca gobernó desde Santo Tomé como indicaba el decreto directorial. Fijó su residencia en Salto Chico, por la mejor ubicación estratégica entre los estados oriental y misionero. La realidad es que recién Artigas recorrerá los pueblos misioneros después de su derrota final en 1820. La vorágine política y militar de entonces lo obligaba a estar más tiempo en la Banda Oriental luchando contra los portugueses.
En el complejo escenario de las Misiones en este período, debe destacarse el rechazo al ataque lusitano por parte de la población de Santo Tomé entre el 4 y 6 de mayo de 1812. Artigas había enviado tropas orientales bajo la jefatura del general Fernando de Otorgués a acantonarse en esa localidad misionera en febrero de ese año.  La cercanía del general Chagas Santos, en Sao Borja, y las intenciones expansionistas brasileñas preocupaban al gobernador misionero. Y esos temores de Artigas se concretaron el 4 de mayo, cuando el general luso-brasileño atacó con 400 hombres esa plaza. En el reducto formado por la Iglesia, el colegio y el cuartel, las fuerzas orientales acompañadas por la valentía del pueblo santotomeño obligaron a retroceder a la otra banda del Uruguay a los atacantes. Dos días después se repitió la intentona siendo nuevamente repelidos. No se pudo evitar, sin embargo el saqueo de la campaña con gran robo de ganados, método que repetiría Chagas en sus enfrentamientos con Andresito un lustro después. 
Con el tratado Rademaker-Herrera, firmado el 26 de mayo de 1812, se estipuló el alejamiento del ejército portugués que ocupaba la Banda Oriental. Así, en septiembre de 1812 la columna de familias y milicias orientales que acampaban en el Salto Chico regresaron a su tierra. 
En enero de 1813 Artigas, decididamente enfrentado con el gobierno porteño es declarado “traidor a la patria” por Manuel de Sarratea. Pero antes de retirarse a la Banda Oriental subleva a Mandisoví contra Buenos Aires. Fue el indio yapeyuano Domingo Manduré quien con el apoyo de fuerzas correntinas acantonadas en Concepción del Uruguay lideró el movimiento antiporteño enfrentando a Pablo Areguatí, un letrado guaraní misionero mandisoveño, futuro Comandante Militar de las Malvinas, leal al gobierno porteño. Recuperada Mandisoví, se sumaron inmediatamente a la causa artiguista los pueblos de Yapeyú, La Cruz y Santo Tomé. Con ello, Misiones pasaría a formar parte de la Liga de los Pueblos Libres, liderada por José Artigas desde los inicios de 1815. En marzo de ese año aparecería en escena el nuevo Comandante General de Misiones, Andrés Guacurarí, instalándose en Santo Tomé con una misión sagrada encomendada por su padrino político, la recuperación del territorio de las antiguas Misiones Jesuíticas de Guaraníes. Sus convicciones, carisma y liderazgo llevaron a la adhesión total del pueblo guaraní-misionero que ofrendó su vida por el federalismo artiguista.

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