Mudanza y fin de ciclo

Domingo 1 de diciembre de 2019
Mauricio Macri y su familia comenzaron esta semana con la mudanza de la quinta presidencial de Olivos, lugar que comienza a abandonar para la llegada de Alberto Fernández junto a su pareja, Fabiola Yáñez. Macri deja la residencia, pero por sus propios dichos no piensa retirarse de la política. Por tal razón, pretende instalar sus oficinas cerca de Libertador y General Paz, en el municipio de Vicente López, donde gobierna su primo, Jorge Macri. Entre las últimas actividades oficiales, hoy viajará a Madrid y mañana participará de la Cumbre Climática de Naciones Unidas. En tanto, el miércoles, irá a Brasil para participar de la última reunión del Mercosur en Río Grande do Sul. Durante esa última semana, el sábado 7 encabezará la marcha en su apoyo en las inmediaciones de Balcarce 50.  
Además, siguiendo con la agenda, dos días antes del traspaso de mando, el presidente y Alberto Fernández coincidirán en un acto religioso. Será el 8 de diciembre en una misa en la basílica de Luján que realizará la Iglesia Católica por el Día de la Inmaculada Concepción de María. Ese domingo, el encuentro está previsto para las 11 y estará presidido por el obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Oscar Ojea. Se trata de la misa por la unidad y por la paz, a la que la Iglesia convocó a todos los sectores políticos y sociales de la Argentina. Representarán algunas de las últimas actividades oficiales, antes de abandonar el Gobierno.
Pero a días del traspaso del poder, Macri demostró que no tiene problemas en no respetar su propia idea y hace lo que tanto criticó, como el hecho de haber aprobado decretos que ya aparecen publicados en el Boletín Oficial, como la ola de designaciones de empleados de distinta jerarquía en la administración pública. Es decir, asegurando por decreto cargos de alta jerarquía que históricamente fueron reemplazados al ser designados por cada nuevo gobierno que asumía la conducción del país. Por lo tanto, estos funcionarios deberían haber renunciado. 
Actuando de esta manera, está lejos del aquel promocionado achique del Estado y representa otra de las tantas promesas que deja de cumplir.

Nada es gratis
Pero haber pisoteado sus promesas le está costando caro. No sólo el hecho de haber perdido la elección, sino además los gestos de rechazo que viene provocando en diversos sectores. Un caso muy particular se dio esta semana, cuando se presentó a exponer ante empresarios. En forma previa cuando coincidió que también habló Alberto Fernández el auditorio era mayor y los organizadores debieron colocar más sillas. Sin embargo, cuando llegó para hablar Macri, se retiraron de nuevos esos asientos extra y se retiró gran parte de la audiencia conformada por empresarios que se pensaba estaban cerca de Macri. 
Sin embargo, el presidente saliente habló ante un reducido auditorio en el marco de la 25ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), que se realizó en el predio de Parque Norte. Es decir, muchos de los miembros de UIA, se fueron sin escucharlo, pero estaban presentes en el momento en que habló Alberto Fernández.
En esa oportunidad, el mandatario que asumirá el 10 de diciembre resaltó la necesidad de renegociar acuerdo con los acreedores para pagar la deuda y de favorecer la exportación. Además, Fernández, cuestionó a Macri, sobre las presuntas bases sólidas que desde Cambiemos afirman dejar en el país en cuatro años de gestión. Al contrario, quien se hará cargo el próximo 10 de diciembre del país remarcó que él siente que camina en un pantano. 
Entre las principales críticas planteadas por el electo presidente contra el saliente mandatario se destaca sostener que fueron cuatro años de especulación financiera. Consideró que durante la gestión que se termina era mejor apostar a un bono, a las Lebac y Leliq, que invertir, producir y dar trabajo. En definitiva, concluyó que la administración de Cambiemos terminó premiando a los especuladores. 
En cuanto a las propuestas lanzadas por Fernández, recibió la aprobación de los empresarios presentes. Les prometió que en el país no habrá una economía cerrada, pero advirtió que no permitirá el ingreso indiscriminado de importaciones. 
En otro tramo de su discurso, adelantó que profundizará los acuerdos con el Mercosur, más allá de las disidencias de pensamiento de los presidentes que integran el bloque comercial.
Algo que cayó muy bien en el auditorio fue la promesa de hacer lo contrario a lo que venía haciendo Macri al insistir que premiaba a los especuladores y se comprometió ayudar a los que producen, para poner en marcha a la economía y para ello propuso forjar un acuerdo multisectorial para salir de la crisis, firmando un contrato social.

La peor herencia 
Es que Macri lo único que se lleva en su mudanza son sus cosas personales, pero dentro y fuera de la residencia oficial deja uno de los peores legados. Basta recurrir a los datos oficiales aportados por el propio ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, para tomar dimensión de lo que deja el macrismo al país y al presidente que llega. 
El encargado de los números dio a conocer, desde la perspectiva del oficialismo, el balance económico de la gestión de los cuatro años de Cambiemos. En cuanto a la deuda pública, entre fines de 2015 y 2019, aumentó 74.000 millones de dólares (31%) al pasar de 240.000 millones a 314.000 millones, siempre en la moneda estadounidense. 
Lacunza asegura que del total de los desembolsos recibidos por el FMI (44.500 millones de dólares), el 80% se utilizó para cancelar la deuda en moneda extranjera, el 14% para pagar deuda en moneda local, 1% para gastos en moneda extranjera y 4% están en las reservas del Banco Central. 
Para entender y dimensionar lo que implica pagar un préstamo cuyos principales destinos, a pesar de la información oficial, se ponen en duda, basta repasar lo pagado hasta ahora de intereses entre enero y octubre de este año. Se estima que con lo abonado se podrían haber realizado 20.000 centros de atención primaria, 6.500 escuelas, unos 4.000 kilómetros de autopistas y hasta una central Atucha. 
El dato es que no se hicieron ninguna de estas obras y para empeorar el escenario, fue el propio Lacunza quien terminó estimando que el año finalizará con una inflación acumulada de 55%.
En materia de pobreza, que no se lleva ninguna mudanza, sino que la generó y está dejando Macri a la nueva administración, según el último registro oficial, correspondiente al primer semestre de 2019, la cifra asciende al 35,4% de la población. 

Otra jugada maestra
Esta semana, Cristina Kirchner volvió a mover el tablero de la política. Puede decirse que realizó otra jugada maestra en un ámbito en el que el futuro gobierno parecería haber llegado con dificultades para tener una voz común. Sin embargo, actuó de nuevo como aquella mañana del pasado 18 de mayo en que anunciaba que no sería candidata a presidenta y postulaba a Alberto Fernández, permitiendo luego un entendimiento con Sergio Massa y otros actores del peronismo. Del mismo modo movió fichas en el Senado esta semana y logró que el peronismo quedara unificado en la Cámara Alta, tras años de haber convivido en bloques separados. 
La primera jugada de ajedrez la concretó al mover al titular del Bloque Justicialista Carlos Caserio, quien fue reemplazado en la presidencia por el formoseño José Mayans. Luego se concretarían otros movimientos dispuestos por Cristina: que el bloque del PJ presentara a Claudia Ledesma Abdala como presidenta provisional del Senado representaba una señal a los gobernadores al llevar a ese cargo a la ex mandataria y a su vez esposa del poderoso gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, provincia donde la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner se impuso por casi el 75% de los votos. 
Se trata de un puesto clave, porque está segundo en la línea de sucesión presidencial y hasta esta semana lo ocupaba el macrista Federico Pinedo. 
Del mismo modo fue propuesto el senador misionero Maurice Closs como vicepresidente del cuerpo. El ex gobernador de Misiones también fue valorado positivamente cuando lo propusieron en el recinto para su aprobación. 
Con la incorporación de las autoridades citadas, además, incorporaba al bloque al también santiagueño José Neder y a la misionera Magdalena Solari. Es decir, a estas cuatro bancas más para el mismo bloque en el Senado se sumarían de otras provincias como La Pampa y Chubut. Con ello, el bloque lo conforman 41 integrantes, que por ahora se reducen a 40, ya que el senador José Alperovich tuvo que tomar licencia luego de la denuncia por abuso sexual por parte de su sobrina. 
Lo cierto es que, con esta movida, el peronismo ahora tendrá quórum propio, con ese número podrán abrir las sesiones y garantizar los votos para las leyes de la nueva administración.
Estos cargos quedaron firmes esta semana, oportunidad en que los 24 senadores nacionales electos en los comicios generales de octubre juraron en el recinto de la Cámara Alta. Como se indicó, allí se definieron las autoridades del Senado desde el 10 de diciembre. Queda pendiente ocupar los cargos de vicepresidente, vicepresidente segundo y prosecretario parlamentario, que quedaron en reserva y serán designados por el bloque Cambiemos. A su vez, se avalaron las renuncias de los senadores Cristina Fernández de Kirchner, quien asumirá como vicepresidenta de la Nación y titular precisamente de la Cámara de Senadores, y Omar Perotti, electo gobernador de Santa Fe hasta el 2023. En sus lugares juraron el ex canciller Jorge Taiana y Roberto Mario Mirabella. De esta forma, el peronismo también logró recuperar espacio de poder en el Senado de la Nación. 

Convivencia y nuevos funcionarios
En Misiones no se viven las corridas o los desencuentros que se generan en las grandes capitales. Acá hay clara coincidencia de que la grieta no existe en la provincia, como sí ocurren en las grandes ciudades, como reflejan los medios porteños. Al contrario, hay convivencia en medio de la crisis nacional de diversos sectores, más allá de las diferencias propias de cada espacio.
Desde la conducción de la renovación entienden que no hay tales extremos de tensión en Misiones y está ayudado por el perfil propio del gobernador Hugo Passalacqua, quien supo cultivar la convivencia y representa parte del legado que está dejando. Se entiende que es el triunfo de la alta política. La grieta que atravesó el país no fue promocionada en la tierra colorada. Todo ello está además coronando el éxito del saliente mandatario provincial, concretando una transición ordenada y en clima de paz.
La convivencia política en Misiones quedó registrada el pasado miércoles durante la cena anual de la Legislatura, concretada en el nuevo restaurante del Centro del Conocimiento. Hasta ese lugar llegaron los representantes del pueblo, de los diferentes espacios políticos provinciales, para una comida de camaradería.
La otra cuestión que por estas horas fluye a raudales son las especulaciones sobre cómo quedará conformado a partir del 10 de diciembre, el equipo del nuevo gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, quien le pondrá su impronta al gobierno. 
Para calmar a los impacientes, se pudo saber que se irán definiendo en la semana los nombres. Y, un dato no menor, como lo hizo en su momento Passalacqua, también en esta oportunidad habrá un “refresh” de funcionarios. No serán simples colaboradores, sino que los cambios operarán en puestos clave.
Se pudo saber que, de esta manera, desde el gobierno se apunta por un lado a oxigenar la administración provincial, pero aún más importante, revitalizar la gestión del espacio misionerista. Por lo que trascendió, se responde además a aquel mandato de Carlos Rovira de que en cuatro años cada funcionario debe volcar toda su energía para que la gestión sea provechosa a favor de la población y de Misiones. 

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