El valor de la real política

Domingo 6 de octubre de 2019
A 21 días de las elecciones generales de octubre, el gobierno de Cambiemos encabezado por Mauricio Macri pareciera decidido a jugar hasta sus últimas cartas para intentar mantenerse en el poder a como dé lugar. Lo hace comenzando por intentar conseguir mejores resultados, a los obtenidos en las elecciones primarias del pasado mes de agosto. Sigue apelando a latiguillos como el “sí se puede” o “la damos vuelta” para motivar a sus seguidores. Mientras, la realpolitik se mueve en otros andariveles. Como se recomienda en el manual del realpolítico, lo que estaría haciendo es apelar al uso de la estructura del Estado para defender los intereses propios o sectoriales, haciéndolo en nombre de todos. Desde el laboratorio electoral del oficialismo se intenta convencer que la hazaña de revertir el resultado es posible y con ese fin, Macri insiste en que el camino es ir en busca de la reivindicación de algunos valores, como la libertad o la batalla conseguida contra el narcotráfico. Sin embargo, de esta manera, de nuevo intenta correrse de lo que más preocupa a la ciudadanía, que es la crisis económica generada por Cambiemos y sus efectos entre los sectores más necesitados.
Sólo se hacen algunas promesas a futuro, que recién se concretarían el próximo año, como si este ya estuviera perdido. Sin embargo, es cuando más atención del gobernante requiere la sociedad. Esta semana se conocieron nuevos índices de la pobreza y se calcula que para fin de año afectará a entre el 37 y el 40 por ciento de la población. Los datos oficiales indican que el 35,4 por ciento de los ciudadanos son pobres, 8,1 puntos más que hace un año, y el 25,4 por ciento de los hogares no pueden costearse una alimentación básica diaria. Es decir, hay más de 15 millones de personas que están en esa situación o aún peor, el 7,7 por ciento de los argentinos son indigentes y el 50 por ciento de los menores de edad, es decir, uno de cada dos viven en la pobreza.
Los alimentos básicos se encarecieron entre junio de 2018 y junio de 2019 en un 58,3 por ciento, mientras los salarios y pensiones subieron en promedio sólo un 35 por ciento. Claramente la situación es tan complicada para el asalariado, y aún más para quienes no tienen un ingreso regular. Todos los indicadores económicos siguen con la flecha para abajo. Por caso, el Índice de Producción Industrial del Indec registró una baja del 6,4 por ciento y acumula 16 meses consecutivos en caída, lo mismo que la construcción, que retrocedió un 5,4 por ciento interanual. Los economistas, con estos datos, concluyen que no sólo refleja el agravamiento de la crisis, sino que también muestran que podrían agravarse con los números que una vez procesados arrojarán el pasado mes de septiembre. La crítica situación es reflejada además por la producción de autos, que cayó 25,7 por ciento interanual. En general, diversos sectores comienzan a reflejar las consecuencias de aquel tarifazo de electricidad y gas, hasta la liberación de las importaciones. Las pequeñas y medianas empresas están en una situación extrema y piden declarar la emergencia.
Lo que viene tampoco es alentador. El Banco Central publicó el Resultado del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a septiembre, en el que se proyectó una inflación cercana al 55% para todo el 2019 y un dólar a $65 para diciembre, lo que deja a las claras que la crisis económica se reflejará con fuerza en los indicadores económicos.

Temas que preocupan

Mientras, el gobierno intenta desviar la atención de los problemas principales en los que está inmersa la mayoría de los hogares del país, y ello se ve reflejado en recientes relevamientos.
Un sondeo de la encuestadora Oh Panel, realizado entre el 15 y el 27 de septiembre, mediante entrevistas online a 1250 casos, da cuenta del interés del electorado en cuanto a candidatos, señalando que un 52 por ciento respondió que votaría por Alberto Fernández, mientras que un 33 por ciento votaría por Mauricio Macri. Así, la diferencia de las Paso se estiraría a 19 puntos. Pero el dato más importante son las razones que llevarían a votar a uno u otro candidato. En ese sentido, los que apoyarían a Juntos por el Cambio de Macri son los que buscan evitar que gane el kirchnerismo o Cristina Fernández. Apuntan a que se reduzcan el narcotráfico, la corrupción pública, la inseguridad y profundizar la democracia, además requiriendo que haya inversiones internacionales y confiando que Macri podría lograr un cambio en la economía argentina. Es la forma en que piensan los incondicionales a Macri.
Quienes apoyan a la fórmula de Alberto Fernández, es decir los que votarían por el Frente de Todos, lo harían para que haya más trabajo, se reduzca la pobreza, mejorar las jubilaciones y pensiones. A su vez, apoyarían a Fernández para que se reduzca la inflación, a fin de lograr un cambio en la economía argentina, para que suban los salarios y mejorar la distribución del ingreso. Claramente, son dos realidades muy distintas de los seguidores de uno u otro candidato. Por los sondeos recientes, a la mayoría al parecer les interesa más los temas vinculados a lo que esperan de Fernández, que consideran prioritarios. Al menos así surge de otra encuesta conocida esta semana, que da ganador a Fernández, quien va ampliando su caudal electoral. La encuestadora de Federico González y Asociados concluye que hay una diferencia de 23,9 puntos entre un candidato y otro: el 54,1 por ciento de los votos irían para el Frente de Todos de Alberto Fernández, y el 30,2 por ciento para los candidatos Macri y Miguel Pichetto, de Juntos por el Cambio. Muy lejos se ubicarían Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey. de Consenso Federal, con 9,5 puntos, el Nos, de Juan Gómez Centurión, con el 3,2 por ciento, y el Frente de Izquierda de Nicolás del Caño con 2,1 por ciento.
Como se dijo, ahora el Presidente de la Nación, como lo hizo esta semana en la provincia de Entre Ríos, al parecer está decidido a mantener el concepto de evitar hablar de crisis, dólar, inflación y pobreza, y plantea propuestas todos los días, que suenan vacías ante tamaña crisis nacional. En gran parte representa el contenido de la campaña política que lo llevará a recorrer 30 ciudades en 30 días e incluirá, el miércoles 9 a las 18 -de esta semana-, a Posadas. En estos encuentros, Macri busca consolidar el voto duro que lo viene acompañando.

Todos unidos
En cuanto al peronismo, sigue mostrando que el triunfo los ordena. Tras los resultados de las primarias, se dieron nuevos pasos hacia lo que está plasmado en la Marcha Peronista, de aquella máxima de que “todos unidos triunfaremos”. Después de pasar por duras derrotas al estar divididos, esta vez los factores de poder dentro del peronismo entendieron que la única posibilidad de vencer a Cambiemos era volviéndose a unirse. Para ello, hacía falta un gesto fuerte como el de Cristina Kirchner de nominar a Alberto Fernández para encabezar la fórmula. Esa movida de la real política sacudió el tablero nacional, teniendo múltiples efectos en todo el arco político. En el gobierno estaban preparados para enfrentar a Cristina y en el peronismo se abrían las puertas para la unificación. Que de hecho se venía dando en cada elección provincial en la que el justicialismo fue en una misma boleta.
Florencio Randazzo, que había elegido abrirse paso solo, adoptó la misma postura en esta nueva etapa que Sergio Massa: también volvió para compartir y acompañar a la base del peronismo. Como muestra de claro apoyo, Randazzo acompañó en el recorrido de campaña a Alberto Fernández en la provincia de Buenos Aires. El Flaco, como lo conocen, reapareció de esta manera para acompañar a la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández, con quien en elecciones anteriores había competido.

El sindicalismo resuelve

A su vez, esta semana las principales organizaciones de trabajadores argentinos dieron señales de volver a unirse. El primer paso lo dio la CTA, con el voto positivo de sus delegados reunidos en Buenos Aires. Hugo Yasky fue uno de los primeros en sumarse a la propuesta del Frente de Todos. De concretarse la unión de los sindicatos, se pondría fin a 28 años de desencuentros. La ruptura del sindicalismo se produjo en 1991, cuando los gremios de maestros y trabajadores estatales rechazaron el apoyo de la CGT a las medidas de Carlos Menem.
Para que las dos principales centrales del país -la CGT y la CTA- se unan está interviniendo Alberto Fernández. Este candidato, de ser electo presidente, imagina un sindicalismo unido que avance en un gran pacto social para resolver la crisis económica en la que se encuentra la Argentina.

A favor de las provincias
Otra señal política de envergadura la dio esta semana la Corte Suprema de la Nación, dándole la razón a las provincias, al establecer que la reducción del IVA y del Impuesto a las Ganancias no puede afectar los fondos de coparticipación, que también son compartidos con los municipios. Es que la administración de Macri había dispuesto de manera unilateral esa y otras medidas tras la derrota en las Primarias. Al exceptuarse del IVA a algunos productos de la canasta básica, terminaban afectando los recursos coparticipables que les corresponden por ley a las provincias.
De acuerdo al fallo de la Corte, las medidas, en referencia al IVA y al Impuesto a las Ganancias no se modifican y seguirán beneficiando a los consumidores, pero no deben afectar a las administraciones provinciales. Quince provincias hicieron la presentación a la Corte. El gobernador Hugo Passalacqua había expresado su satisfacción con la resolución de los jueces, al afirmar que siempre confió en que era un justo reclamo ante una medida inconsulta con las provincias.

Misiones, con el presupuesto aprobado

Esta semana la Cámara de Diputados de la provincia aprobó de manera unánime el Presupuesto del Ejecutivo, Legislativo y Judicial para el próximo año. Con ello, de nuevo Misiones se convirtió, en medio de la actual incertidumbre nacional, en la primera provincia en contar con esta herramienta que da tranquilidad, previsibilidad y orden. Tener el presupuesto aprobado favorece la correspondiente planificación y ejecución de los gastos previstos desde enero y que están respaldados en la gestión fiscal y financiera, que da certeza a la política y a la administración que viene. La renovación, dentro de una estrategia política liderada por Carlos Rovira, desde hace tiempo tiene como objetivo aprobar los presupuestos en tiempo y forma. Estos recursos serán ejecutados por el electo gobernador Oscar Herrera Ahuad, que asumirá dicha función desde diciembre.
En cuanto a gestión, desde el Frente Renovador destacan que Passalacqua está terminando su mandato con un alto grado de aceptación del pueblo misionero y que la administración que se inicia en diciembre quedará en manos de un reconocido y apreciado profesional y dirigente. El presupuesto del Ejecutivo provincial para el 2020 que manejará la nueva administración tuvo una actualización importante respecto de lo que fuera el proyecto original que elevó en julio pasado el gobernador Passalacqua. El cálculo original enviado a la Legislatura estimaba erogaciones por 102.973.784.000 pesos. Pero luego de esa presentación, la moneda se devaluó y la inflación se disparó. Por tal razón, los diputados decidieron modificar la propuesta original e incrementaron un 7,6 por ciento el valor final, que terminó elevando a 110.846.649.000 pesos.
Se modificaron los montos pero la fuerte apuesta a lo social no se ha modificado, y por lo tanto se atenderá con esos recursos la salud y educación y se brindará atención a los misioneros en los aspectos más sensibles de la actual crisis. Prometen desde el gobierno además no descuidar la continuidad de la línea de transformación estratégica y disruptiva que trasciende la provincia.

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