Comités de ética: son necesarios

Sábado 5 de octubre de 2019
José Miérez

Por José Miérez Gerontólogo

Comunidad misionera: tengo el propósito de expresar el deseo que tengo de compartir con ustedes un tema de actualidad, la ética. En nuestro mundo tan complejo y cambiante, en crisis permanente, creo necesario clarificar nuestros criterios de análisis para poder enfrentar con eficacia los problemas que a diario se nos plantean en nuestro vivir.
El objetivo general es la intención de lograr que se reconozca la importancia del saber humano. Educación: se actualizan médicos, abogados, docentes, ingenieras, etcétera, etcétera, todos son obreros, padres, estudiantes.
Los objetivos específicos son aquellos que se desean alcanzar en relación al propósito general, según el tema, y tengan una dirección, cantidad, espacio, tiempo durante el proceso de planificación y programación de las acciones estipulados, necesarios para obtener las modificación determinadas.
Ética: Es la parte de la filosofía que trata de la moral.
Moral: Es la ciencia que trata de la bondad o malicia de las acciones humanas.
Filosofía: Es el amor a la sabiduría y el conocimiento profundo en ciencias, letras, arte, industria, etcétera.
Los comités o juntas: Son un conjunto de personas reunidas que trabajan en forma coordinada para alcanzar un objetivo específico y determinado.
Los servicios de salud deben institucionalizar y crear los comités de ética con carácter operativo y no meramente honorifico, dotados de estatutos propios. En él deberán figurar, por lo menos, el máximo responsable de la identidad del centro o el de la dirección médica, más un experto en ética.
Conviene incorporar médicos, enfermeros, responsables de los distintos sectores, finales, intermedios y generales de las estructuras y sus funciones serán primordialmente la atención a reducir al máximo las cosas conflictivas con un dialogo serio y continuado y dar a conocer por nota a todos los interesados.
Debe destacarse la atención a los problemas personales y humanos del enfermo (paciente) y no sean desplazados a segundo término y sean tratados con máximo respeto. Se debe facilitar al máximo el acceso al enfermo católico o no católico, agnóstico, ateo, de los ministros de otros cultos o creencias de personas que le pueden ayudar a vivir con sentido la enfermedad y aun la propia muerte.
Evitarle molestias innecesarias. Preocupación por los marginados y por la incomodidad de oportunidades respecto a la salud en todas sus vertientes preventivas, curativas, recuperación y reinserción social. Ser la voz de los sin voz y que sean prioritariamente atendidos por el Estado cuando esta situación de marginación pertenece a clases bajas o zonas pobres.
Se ha de velar con el máximo cuidado que las normas de los centros sanitarios sean conocidas por los pacientes que requieran sus servicios y también ese comité de ética debe controlar su personal y evaluar el funcionamiento normal.
La actividad sanitaria debe ser brindada optimizando y maximizando sus recursos. Se debe siempre respetar la vida humana y no practicar la esterilización con finalidad única y exclusivamente anticonceptiva.
El progreso de las ciencias médicas y biológicas ha de estimularnos a que las líneas de actuación sean periódicamente adaptadas a nuevas exigencias y realidades. Hay que humanizar la atención al enfermo que nos invita a examinar nuestra escala de valores, desarrollando cada vez más solidaridad, bondad, ayuda, amor.
Los derechos del enfermo son una parte de los derechos humanos. La condición de enfermo no rebaja la dignidad de la persona humana sujeto de derechos universales inviolables e inalienables, sino que la refuerza por la condición de ser humano que, a la solidaridad social correspondiente, añade la de un sujeto debilitado psíquica y corporalmente.
Relación de los derechos;
1) Recibir una asistencia sanitaria que ponga al servicio de la persona todos los recursos técnicos y humanos en función de su enfermedad y de las posibilidades del centro, sin discriminación por razón de edad, sexo, raza, ideología, religión o condición socioeconómica.
2) Ser atendido con agilidad para que los trámites burocráticos no retrasen la asistencia al enfermo o su ingreso.
3) Ser tratado por parte de todo el personal del centro, con respeto hacia su dignidad humana.
4) Ser tratado con respeto en lo que se refiere a su intimidad personal.
5) Ser tratado con respeto y reconocimiento hacia sus convicciones religiosas y filosóficas.
6) Poder mantener la relación con sus familiares y amigos y la comunicación con el exterior.
7) Recibir información comprensible, suficiente y continuada.
8) Disponer de una historia clínica y tener acceso a ella.
9) Tener garantizado el secreto sobre su enfermedad y sobre los datos de la historia clínica.
10) Dar su consentimiento escrito para tratamientos médicos o quirúrgicos, procedimientos y pruebas diagnósticas menos habituales y para estudios de experimentación clínica.
11) Que sea valorada su situación familiar y social.
12) Ser informado debidamente cuando sea necesario trasladarlo a otro centro y, en este caso, ser trasladado adecuadamente.
13) Poder optar por abandonar el hospital en cualquier momento.
14) Morir con dignidad.
15) Conocer sus derechos, que éstos sean ampliamente divulgados entre los enfermos y el personal del hospital y que sean respetados.
16) Poder presentar sugerencias y reclamaciones sobre el funcionamiento del hospital, y que éstas sean estudiadas y contestadas.
Pensemos que para lograr nuestros objetivos siempre han existido, existen y existirán personas que nos han ayudado. Y esto nos compromete a actuar de la misma forma. Felizmente, estos momentos que estamos viviendo, reitero, nos preparan para poder seguir dando y ayudando. Hasta la próxima.

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