Una oportunidad para la Yerba Mate Argentina

Jueves 1 de agosto de 2019
El anuncio de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea plantea desafíos y oportunidades para el sector agroalimentario argentino. Algunos productos, como el vino o el aceite de oliva, pueden verse amenazados por la entrada de competidores europeos muy bien posicionados debido a la fortaleza de sus marcas y denominaciones de origen. Sin embargo, para la yerba mate este tratado representa una gran oportunidad. Los productores misioneros podrán alcanzar, sin barreras arancelarias, nuevos mercados con una amplia capacidad de expansión no sólo geográfica sino de productos (recientes investigaciones exploran la utilidad de la yerba mate en industrias tan diversas de la alimentaria como la cosmética y la farmacéutica). 
Para conquistar estos nuevos mercados los productores misioneros tienen dos armas fundamentales: sus marcas comerciales y la indicación geográfica “Yerba Mate Argentina“. Estas herramientas de propiedad intelectual le permitirán al exportador diferenciar su producto de dos formas: la marca distinguirá sus productos de los productos de la competencia y la indicación geográfica distinguirá la yerba mate argentina de aquella producida en Paraguay o Brasil. Mientras que la marca comercial es propiedad de su titular y debe estar registrada en cada uno de los países en los que opera, la indicación geográfica puede, y debe, ser utilizada por todos los productores de yerba mate de la zona protegida (Misiones y franja noreste de Corrientes). La indicación geográfica Yerba Mate Argentina está reconocida por Resolución N° 13/2016 del Ministerio de Agroindustria de la Nación y como tal está protegida por acuerdos internacionales (artículos 22 a 24 del ADPIC). La diferencia entre la indicación geográfica protegida y una mera indicación de procedencia como puede ser “Industria Argentina“ o “Hecho en Argentina“ es que la indicación geográfica tiene un componente reputacional vinculado estrechamente al territorio donde se produce el alimento en cuestión e involucra aspectos tales como el suelo, el clima, la forma de recolección o transformación, los saberes tradicionales, etcétera, de modo que ese producto es único y sólo puede ser elaborado en ese territorio. Las indicaciones geográficas son más o menos fuertes dependiendo, esencialmente, del colectivo humano que las proteja. En Francia, Italia o España, hablar de Champagne, de Jamón de Parma o Aceite de Oliva de la Sierra de Cádiz, es una cosa muy seria. Toda imitación o uso que pueda llevar a confusión está severamente sancionado por las leyes de propiedad intelectual y competencia desleal. Para lograr una indicación geográfica fuerte es fundamental la acción colectiva de todos los actores del ecosistema. Medidas de promoción, difusión y uso obligatorio de la etiqueta en todos los productos amparados por la indicación geográfica (tal como lo exige el artículo 5 de la Resolución 13/2016) son los primeros pasos para agregar valor a la yerba argentina. La indicación geográfica constituye un sello de calidad vinculado al origen que puede reportar en el futuro no sólo mayores ventas sino un diferencial de precio basado justamente en la diferenciación de la yerba mate argentina de aquella originada en Brasil o Paraguay, o incluso en otros países más lejanos (ya existen experimentos para replicar la planta de yerba mate en Kenia). Por esto, cuanto antes comencemos a proteger nuestra indicación geográfica utilizando todas las herramientas de propiedad intelectual que el sistema jurídico nacional e internacional nos brinda, más adelantados estaremos en esta carrera. 

María H. Pretto
Abogada especialista en Propiedad Intelectual

Modelo de gobierno o gobierno modelo

No debe importar el tamaño ni el color de la lapicera,  sino como la use. La similitud con lo sexual no tiene una razón metafórica o una necesidad del suscribiente para ratificar una tesis, es lisa y llanamente sentido común. Gobernar es dar lo mejor de uno (el gobernante) como el amante da lo mejor de sí para el otro en la cama o en la intimidad. Uno de los mayores peligros en el afán de hacerlo todo rápido, bien y a la perfección, es caer en la precocidad. En una suerte de cumplimiento de lo dictado, en la parusía de las recetas pre-moldeadas de gobernanza que con tanto y supuesto éxito, terminan de colonizar nuestra imposibilidad de recuperar la serenidad.
Tanto actuar meramente administrativo generará que el  gobernado nunca reconozca el esfuerzo del otro, dado que estará solamente alimentando,  este canal, esta sintonía, este orden. La escenografía de las democracias occidentales actuales nos remite al mito de Sísifo con la piedra que cae, sempiternamente desde lo alto de la montaña, pese a ser levantada y llevada una y otra vez. A veces cambiar el color de la tinta de la lapicera puede ayudar para lo inmediato (pero nunca es una solución de fondo, todo lo que el marketing, el coach y demás tácticas de rapiña ofrecen a los políticos y por ende a la política), lo cierto es que el ritmo de viajes, inauguraciones, de reuniones, de presencia en fiestas, en redes sociales, debe tener un anclaje en una construcción que contemple a ese otro gobernado, o amado. El gobierno debe estar acendrado en algo más que en la minuta, que en la eyaculación precoz, que ofrecen los especialistas en medios y en comunicación.
 El que se hable de cómo generar mayor participación, de brindar y no blindar un sistema o forma de votación más claro, más transparente, que se colijan las experiencias de otros (los ex) que hayan gobernado y mediante homenajes lo mejor de cada uno de los tiempos pasados, fungirá como ejercicio pleno de un haber dado amor público y político, que le cambiará o al menos, se irá en la intención, a la mayor cantidad de gente.
Repartir planes, proyectos, power point que vienen digitados de otros lugares, robotizarse en el envío atontado y alocado de gacetillas para cortar cintas que no desatan ningún nudo, es una mera eyaculación precoz, que más temprano que tarde, sino se ofrece más que esto, el amado o gobernado, además de recriminarlo, elegirá a otro (incluso un objeto) que le prometa amor, y que verá con el tiempo sí le cumplió. Este finalmente, como proverbial narcisista, al no tener la posibilidad de ver al otro, por ende de interesarse en lo que le pase, o en esforzarse por comprenderlo, dejará un tendal de gobernados, no sólo sin amor, sino también sin dignidad y sin comida. Nada muy diferente a nuestras democracias actuales que minadas, desbordadas de pobres y de pobreza, necesita una cura analítica, en términos de la palabra, de la razón, del logos.

Francisco T. González Cabañas

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