La lucha por el liderazgo tecnológico

Viernes 15 de marzo de 2019
La batalla para liderar la revolución industrial tecnológica, y la necesidad de proteger la propiedad intelectual para lograrlo, es la verdadera clave que se encuentra detrás de la  escalada de tensión comercial entre China y Estados Unidos, coinciden expertos del sector financiero. Con motivo de la celebración  del Día Mundial de la Propiedad Intelectual (PI), las autoridades chinas presentaron un informe sobre sus avances en la protección de estos derechos, una asignatura pendiente del gigante asiático que puede frenar la inversión extranjera en el país. “China ha hecho esfuerzos honestos en la mejora de la protección de los derechos de PI y ha obtenido importantes resultados que han sido reconocidos internacionalmente”, destacó en rueda de prensa Shen Changyu, presidente de la Oficina Nacional de Propiedad Intelectual.
Shen se defendía así de las críticas del presidente estadounidense, Donald Trump, recordadas por la prensa, en relación al robo de propiedad intelectual por parte de China a las empresas estadounidenses y a la transferencia de tecnología que se produce en las filiales conjuntas (joint ventures). Esta forma de empresa en alianza con un socio local es requisito indispensable para que las compañías extranjeras puedan entrar en el país en la mayoría de sectores, lo que según críticas foráneas, pone en riesgo la transferencia de conocimientos  y tecnología.
China es la segunda potencia económica mundial y va en camino a convertirse en la primera, pudiendo superar a Estados Unidos en unos años. Sus altas tasas de crecimiento le han permitido colocarse en esa posición, sin necesidad hasta  ahora de liderar sectores de innovación y la tecnología.
Sin embargo, el país asiático se centra en el presente en el fomento de sectores clave como la inteligencia artificial o la robótica, quiere abandonar la innovación y aboga por la protección de los derechos de propiedad intelectual, tanto para proteger a sus empresas domésticas- capaces ahora de liderar la innovación en muchos sectores- como para fomentar la entrada de extranjeras. Este objetivo es la base de la estrategia Made in China 2025, un plan a diez años vista que el gobierno presentó en 2015 y con el que pretende reorientar su industria manufacturera hacía sectores de alta tecnología, dejando atrás su modelo de producción intensiva o de “fábrica del mundo”.
La política Made in China 2025 es un foco principal de las preocupaciones de Estados Unidos. Este es el quid de la cuestión, que Estados Unidos quiere que la cuarta revolución industrial y el “internet de las cosas” sean americanos y  no chinos, destaca en un análisis Mark Tinker, responsable de la división de renta variable de Framington de AXA IM en Asia. Tinker explica que se ha producido un cambio de retórica en las críticas de Trump y que ahora se enfoca en el sector tecnológico y de servicio, lo que ha llevado a China a insistir repetidamente en que seguirá abriendo su economía al exterior y protegerá  los derechos de PI. "China está haciendo concesiones de apertura de mercado, pero en mi opinión sólo donde le conviene. Donde hay fuertes actores domésticos establecidos -automóviles y finanzas, por ejemplo- está permitiendo cada vez mas el acceso extranjero, reconociendo que la correspondencia es buena para el consumidor final” concluye. Las fricciones comerciales entre Estados Unidos y China radica  en la ambición de China de convertirse  en líder mundial en el ámbito tecnológico como en inteligencia artificial Los valores tecnológicos han liderado las subidas en el actual mercado alcista y muchos creen que el país que gane la carrera tecnológica también se hará en el liderazgo económico mundial, y que todo gira en torno a que país será la primera economía mundial en los próximos diez años.
Gigantes tecnológicos  como Alibaba, Tencent o Baidú y líderes en la fabricación de teléfonos inteligentes como Huawei han ascendido hasta las primeras filas de la competición mundial, donde miden con compañías estadounidenses como Apple, Google o la surcoreana Samsung en el segmento móvil. 

Por Miguel Schmalko
Consejero y ex presidente de la Febap y de la Cámara de Comercio Exterior de Misiones (Cacexmi)

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