Mazazo

Domingo 19 de agosto de 2018
La dirigencia argentina y muchos argentinos en general parecieran andar por estas horas un poco confundidos con una realidad cada vez más compleja y dolorosa. Está la realidad virtual que ocupa horas de televisión, con debates y entretenimientos, en especial para los porteños. Y la realidad más dura que padecen y sufren todos los argentinos en cuerpo y alma. Todos los factores externos e internos están como al acecho y terminan afectando, como sucedió con la economía local, que quedó ahora temblando con el efecto Turquía. Nunca mejor utilizada la expresión ‘podría decirse que los argentinos andan como turco en la neblina’. Vale recordar que la citada frase popularizada también en el país es producto de una serie de cambios y derivaciones que comenzaron en España, cuando llamaban turca a la borrachera y al vino puro se lo denominaba tanto vino moro como vino turco.
La sociedad de ambas expresiones llevó a que presuntamente eran sólo los turcos los que andaban siempre perdidos en la niebla, cuando en realidad es para todos aquellos que se emborrachan y pierden la debida orientación. Pero la expresión también vale para ilustrar cualquier tipo de desorientación, como puede ser nuestra frágil política económica que anda tambaleando y sin rumbo. Pareciera existir efectivamente una neblina que no deja ver con claridad la salida a la crisis del país. Para empeorar el panorama y reforzar el dicho popular, el pobre turco cobró esta semana de nuevo protagonismo ante la caída de la lira turca, que generó fuertes movimientos volátiles en las divisas de todo el mundo, sobre todo en las monedas de países emergentes, como sucede con el peso argentino.
Todos los problemas económicos en el mundo siempre terminan pegando más en el país. Para hacer frente a los efectos de la moneda turca, el Banco Central adoptó a comienzos de esta semana fuertes medidas en la política monetaria ante una nueva depreciación del peso. Representó un capítulo más en las tensiones del mercado cambiario local registradas en los últimos meses. Y todavía no se puede cantar victoria.
En consecuencia, el dólar estadounidense cerró la semana en la banca minorista oficial a  29,38 pesos para la compra y a 30,42 pesos para la venta, según el promedio de las principales entidades financieras que releva el Banco Central. La moneda nacional sigue marcando una notable depreciación. En lo que va de este año, la moneda argentina se depreció un 61,37 por ciento, y en agosto, la devaluación acumulada ya supera el 9 por ciento. Como se indicó, la administración nacional conducida por Macri no logra encontrar una salida. Como toda respuesta a la nueva escalada del dólar, el Central subió la tasa de referencia de la política monetaria al 45 por ciento, desde el 40 por ciento que había fijado en mayo pasado, en medio del tembladeral cambiario. Esos porcentajes se mantendrían altos hasta el año que viene. Afirmaron desde la autoridad monetaria local que fue en respuesta a la coyuntura externa, como la crisis de la lira turca, y ante el riesgo de más inflación, que en los primeros siete meses del año -según estadísticas oficiales- ya lleva acumulado el 19,6 por ciento.

Coro de arrepentidos
En medio de la niebla en que se encuentra el rumbo económico, también ayudan a la confusión general los ruidos en el ámbito político y judicial generados por un nuevo escándalo de corrupción que involucra a ex funcionarios y grandes empresas, y cuya investigación genera un coro de arrepentidos para el juez que lleva la causa. Se trata de una decena de empresarios de primer nivel y ex funcionarios que fueron confesando ante la Justicia cómo participaban supuestamente en un circuito de sobornos vinculados a la obra pública. Desde que se difundieron fotocopias de los cuadernos que Centeno afirmó haber escrito y luego quemó, llegaron hasta el confesionario del juez con un seguimiento televisivo de 24 horas otros ex choferes, pilotos de avión privado, ejecutivos de las principales empresas y recaudadores de todo tipo. Detallaron al juez Claudio Bonadio un alto volumen de reparto de dinero. Se investiga a ex funcionarios y empresarios por presunta asociación ilícita.
En el medio, continúa la intensa búsqueda del único prófugo, Oscar Thomas, sobre cuyo paradero se tejieron miles de hipótesis y que por estas horas nuevamente estaría cercado, aunque sigue sin aparecer. Del tema hay un seguimiento en el país, aunque no tan obsesivo como sucede en Buenos Aires. Eso quedó demostrado en recientes encuestas, realizadas por Sypnosis Consultores, de Gustavo Córdoba y Asociados, y la consultora Analitic.
Las preocupaciones económicas de los argentinos ascienden a 54,7 por ciento en el primer relevamiento, y la inflación ocupa el primer lugar, con 38,3 por ciento, con un panorama aún peor para el próximo año. En el relevamiento de Córdoba y Asociados, la inflación está en primer lugar, seguida por la corrupción y la pobreza.
A su vez, esto coincide con los sondeos de la consultora Analitic sobre que los misioneros están más enfocados en la realidad que los golpea en forma diaria, lo que afecta a sus familias ahora, y sólo observan al pasar la serie de investigaciones desplegadas por el juez Bonadio. Del citado relevamiento surge que la gran mayoría de los misioneros consideran que lo más preocupante hoy pasa por los problemas económicos y sociales, como el precio de la nafta, el tarifazo, la alta tasa de interés para financiarse, el crecimiento del precio de los alimentos, la falta de trabajo y el crecimiento de la pobreza.

Los arrepentidos de Macri
En la megacausa está imputada, entre otros, la ex presidenta Cristina Fernández, que tiene protección de fueros parlamentarios por ser senadora.
Encuestas recientes determinan que la ciudadanía argentina, en medio de la niebla, no ve a ningún dirigente por ahora capaz de satisfacer sus expectativas. Pero se muestran más seguros, en al menos un 60 por ciento, que sus votos no estarían dirigidos ni a Cristina ni a Macri. Resulta llamativa tal paridad, porque Macri había llegado con el voto de la gente para diferenciarse de la administración anterior. Pero si algo tienen en común es que ambos siguen manteniendo el núcleo duro de posibles votantes, aunque también un alto nivel de rechazo en la misma proporción ambos candidatos, que hasta ahora son los únicos con más posibilidades de ser presidentes el año que viene.
Dicho en otros términos, según las estimaciones que circulan, los verdaderos macristas siguen bancando a Macri como lo hacen los kirchernistas con Cristina. A la ex presidenta no le ayudan los escándalos investigados, y respecto a Macri, crece el malestar contra la gestión por la falta de soluciones y de aciertos para sacar adelante a un país en crisis. Tal situación hace que aumente la cantidad de arrepentidos, pero no por la causa manejada por Bonadio sino por haber votado a Cambiemos, cuyas promesas nunca se cumplieron, como tampoco se cumple el presupuesto nacional 2018. Allí se estimó un crecimiento del 3,5 por ciento y un dólar promedio a 19,30 pesos, pero que hoy supera los 30 pesos. Prometió que eliminaría la pobreza y esta semana afirmó que habrá aún más pobres en la Argentina. Que la inflación era casi un trámite y es notable la falta de respuestas a la clase media, incluidos los empresarios pymes, que están asfixiados y pidiendo auxilio.

Tampoco cumplió lo pactado
La falta de cumplimiento de otra promesa, esta vez concretada en el marco del Pacto Fiscal, generó mucha bronca en gobernadores e intendentes de todo el país. Los mandatarios que avalaron el Pacto Fiscal habían conseguido la promesa de que el Fondo Federal Solidario, más conocido como Fondo de la Soja, no se tocaría en el marco del actual ajuste. Hasta ahora se enviaba en forma regular el Fondo, compuesto por el 30 por ciento de los montos efectivamente recaudados en concepto de derechos de las exportaciones de granos de soja, y el 27 por ciento de harinas y aceites de soja, y esos fondos eran transferidos a las provincias y a los municipios. La finalidad solidaria del Fondo de la Soja, creado por decreto en 2009, residía en el reparto de recursos de origen nacional para reforzar los presupuestos destinados a infraestructura en cada una de las provincias y municipios adherentes.
Sin embargo, apenas comenzó la semana, el Ministerio de Hacienda, en un comunicado oficial, daba cuenta unilateralmente que se había decidido eliminar, vía decreto de Macri, el Fondo de la Soja. El Gobierno dejaba de cumplir el acuerdo al menos político –porque la caída del Pacto Fiscal que tanto impulsara el Gobierno solo puede producirse por otra ley-, en consonancia y respondiendo al acuerdo y ajuste fiscal puestos en marcha con el tutelaje del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Representaba un inesperado recorte, realizado de un plumazo por Cambiemos, de unos  65.000 millones de pesos entre este mes y diciembre de 2019 a las provincias y los municipios.
Administradores de todo el país, tras salir de la sorpresiva noticia, dieron cuenta del fuerte impacto que representarían para las arcas provinciales o municipales tales recortes. Por esta razón, se analizan diversas alternativas y vías de reclamos. No es una buena medida política de Cambiemos, teniendo en cuenta que necesita del acompañamiento de los gobernadores para aprobar el presupuesto con ajustes para el año que viene. Es inagotable la capacidad de cometer errores que demuestra periódicamente la gestión de Macri.

En Misiones
Los intendentes de Misiones tienen previsto elaborar mañana un documento conjunto y elevar el reclamo al presidente Macri. Para algunas comunas, representa una quita cercana del 50 por ciento de todo el recurso que manejan por año. Hay varias administraciones que financiaron compras de maquinaria vial y vienen pagando las cuotas con el ingreso del Fondo de la Soja, y otros no terminan de definir qué hacer con las obras iniciadas y presupuestadas con ese recurso.
De allí que la figura de “mazazo” utilizada por el gobernador Hugo Passalacqua representa con claridad que tal situación termina aplastando los proyectos gestados en torno al fondo sojero, tanto de parte de las provincias como de las comunas. El recorte deja a las provincias y municipios en la difícil tarea de cumplir con compromisos previos asumidos y se genera una situación de interrupción del pacto.
Pudo saberse que Misiones pedirá al Gobierno nacional rediscutir el Consenso Fiscal tras la eliminación del Fondo de la Soja. A su vez, la Legislatura provincial, en la sesión del jueves  último, sancionó un proyecto de comunicación por el cual solicitan a los diputados nacionales de Misiones plantear en el Congreso algunas compensaciones, como cubrir esta quita con una  mayor coparticipación del IVA o del impuesto al cheque.

Los números de la Provincia
A propósito del Legislativo, esta semana tomó estado parlamentario el proyecto de ley del Presupuesto General para la Administración Publica Provincial, en el que se estima en 67.225 millones de pesos el total de erogaciones para la administración central, organismos descentralizados, Poder Judicial y Tribunal Electoral, correspondientes al ejercicio financiero del año 2019. En tanto, la Cámara de Representantes estimó en 825 millones de pesos las erogaciones del año próximo. Ello representa un incremento del 19,82 por ciento respecto del año en curso, manteniendo en 1,26 por ciento el porcentaje de participación en el presupuesto de la administración pública provincial.
En el expediente remitido a la Legislatura, Passalacqua había destacado que las estimaciones realizadas son producto de un Estado provincial fuerte, responsable, organizado y con las cuentas equilibradas. Y que todo eso forma parte del mandato del espacio político desde 2003. Con una marcada apuesta a la educación, más de la mitad del presupuesto estará destinado al gasto social, procurando generar trabajo y a la vez sostener lo máximo posible la obra pública. Es lo que a su vez destacó el presidente de la Comisión de Presupuesto de la Legislatura, diputado Marcelo Rodríguez, al significar los destinos de los recursos y ponderar que Misiones no hará ajuste en el sector social, a pesar de que el país transita por una etapa de recortes.

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