“Yo sujetaba la puerta y mis hijas oraban de rodillas”

Miércoles 13 de junio de 2018
La angustia no le permite completar una oración. Su mirada se pierde en el caos. Se resiste bastante, aguanta hasta el límite antes de dejarse vencer por la tristeza. Cae la primera lágrima, y luego otra y así finalmente logra desahogarse.
Enzo Otto (41) está invadido por la desesperanza luego de lo sucedido ayer en la mañana. Claro que agradece a Dios la oportunidad de otro día de vida para él como para su familia, pero inevitablemente siente que perdió años de trabajo. Chacra, aserradero, maquinaria, tinglados, galpones en un predio de 75 hectáreas.
El tornado arrasó con su presente y su futuro en apenas minutos. “Yo sujetaba la puerta del baño con fuerza porque el viento me llevaba, mi hija de 13 oraba”, cuenta Enzo en diálogo con El Territorio, e insiste: “Mis nenas y mi mujer de rodillas rezando”.
A su lado, su señora Marlene Viera (36) trataba de organizar la jornada de las nenas que buscaron refugio en la casa de una vecina.
El clan Otto-Viera vive a la vera de la ruta provincial Nº 25. Es una de las tantas familias del municipio de Caá Yarí que fue damnificada por el vendaval que arrancó a las 6 de la mañana.
Se salvaron de milagro. El hombre reconoce que la tragedia no se llevó lo más preciado y eso se convierte en el aliento. Vecinos, religiosos, operarios municipales y de la Dirección de Vialidad se acercaron a ofrecer ayuda. La solidaridad echaba un poco de luz en un día gris.
“Durante todo el día me dolió el pecho. Era un aviso, algo iba a suceder”, comenta el hombre, nacido y criado en este poblado. El fenómeno climático que hizo añicos su esfuerzo acentúa el dolor que acarrean: el año pasado falleció su padre y hace muy poco, su suegro.
“Esto es el pan de nuestras hijas. Perdimos el pan”, desliza Marlene, al tiempo que se deja ayudar por unas señoras que sirven mate cocido caliente a todo quien se arrime a ayudar.

Panorama desolador
El municipio de Caá Yarí vivió una experiencia jamás pensada. Un panorama desolador. Casas absolutamente destruidas, aserraderos desplomados, árboles caídos, postes de luz obstruyendo el asfalto. Familias que perdieron todo y deberán desde hoy volver a empezar. El saldo del tornado en esta localidad, ubicada a unos 80 kilómetros de la capital misionera, fue de daños materiales cuantiosos. En tanto, no hubo que lamentar víctimas fatales ni se registraron heridos.
En horas de la mañana, operarios de la Municipalidad salieron a recorrer las zonas afectadas. Contabilizaron al menos seis familias con pérdidas totales, además del hecho de que desde temprano el servicio de energía eléctrica se vio interrumpido. Al cierre de esta edición el municipio seguía sin luz.
En tanto, desde Vialidad Provincial confirmaron que ayer a las 18 todas las rutas y caminos que se vieron afectados fueron abiertos al tránsito nuevamente. 

Por Griselda Acuña
interior@elterritorio.com.ar

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