Suspenden salidas transitorias a un triple homicida de Oberá

Domingo 10 de junio de 2018 | 02:00hs.
Es considerado un preso “10”. En dos décadas de encierro nunca generó un incidente ni recibió sanción disciplinaria alguna, es buen compañero y cumple tareas de mantenimiento y parquizado. Asimismo, al acceder a la denominada fase de confianza, el informe de los psicólogos de la Unidad Penal II fue positivo y en 2016 comenzó a gozar de salidas transitorias quincenales.

En tanto, cada vez que salió del penal mostró un comportamiento correcto, no se informó incidente alguno, no tuvo problemas con familiares ni vecinos y regresó en tiempo y forma, siempre aseado y de buen ánimo.

Por ello, con el mejor de los conceptos, a finales del año pasado Pedro Luis Vieyra Duarte (46) inició los trámites para la libertad condicional y recientemente su perfil psicológico fue analizado por una Junta Médica integrada por profesionales del Cuerpo Médico Forense.

Fue entonces que se encendieron todas las alarmas, al punto que el Tribunal Penal Uno resolvió suspender las salidas transitorias.

“El informe de la Junta Médica es pésimo, malísimo. Hay indicadores que muestran que es un peligro. En consecuencia, se revocó el beneficio de las salidas transitorias. Dentro de un tiempo el interno será evaluado por una segunda Junta Médica con profesionales de Posadas y se resolverá en consecuencia”, explicaron.
En conclusión, más allá del buen comportamiento interno y del análisis preliminar, en el examen más exhaustivo se determinó que Vieyra Duarte no evidencia signos de arrepentimiento y constituye un riesgo para terceros. Por ello, difícilmente pueda volver a salir, al menos en el corto plazo.

En este punto lo emparentaron con Domingo Jesús Penteado (63), la “Bestia Misionera”, quien lleva 23 años preso en la cárcel de Oberá y su conducta es ejemplar, aunque la Junta Médica desaconseja cualquier tipo de salida.

“Para cometer los crímenes por los que fueron condenados, sin dudas que sus mentes operan de forma inconcebible para la mayoría de las personas. Son una cosa adentro, pero afuera son un peligro”, remarcaron.

Triple homicidio
El 28 de octubre de 1997, Vieyra Duarte asesinó a María Cecilia Banchero (29) y a dos hijos de ésta, Julieta (8) y Sebastián Di Liscia (12).
Los menores fueron apuñalados y degollados; la madre fue asesinada a martillazos y cuchilladas. Luego los tres cuerpos fueron lanzados al pozo de la casa que habitaban las víctimas, en Villa Mosquere de Oberá.

Según la autopsia, la pequeña Julieta aún estaba con vida y falleció ahogada en el pozo.

Si bien el primer acusado fue Fernando Zarke (30), concubino de Banchero y padrastro de los tres hijos mayores de ésta, las pesquisas determinaron que el autor material del hecho fue Vieyra Duarte. Pero el asesino no actuó solo y contó con un cómplice impensado,  un niño de apenas 11 años.

“En el juicio quedó establecido que los homicidas mantenían una relación homosexual y el menor cumplía el rol activo”, recordó una fuente judicial.
En los sucesivos interrogatorios, Vieyra Duarte y el menor cayeron en contradicciones y terminaron confesando. Se presume que la dificultad para blanquear la relación sentimental que mantenían fue el motivo por el que cometieron el horrendo crimen.

En septiembre de 1998 el mayor fue condenado a prisión perpetua y quedó confinado en la Unidad Penal II. Al ser inimputable, Matías fue trasladado a Buenos Aires, donde tenía parientes y comenzó una nueva vida. Nunca más se supo nada de él en Oberá.

Similitudes con el asesino Penteado
Los crímenes de Penteado, el preso más antiguo de la cárcel de Oberá, tienen cierta conexión con los de Vieyra Duarte, sobre todo el primero, ya que mató a su propia madre de un hachazo y desechó el cadáver en un pozo. También ambos usaron cuchillos.

Por ese hecho, la Bestia Misionera fue condenada y encerrada en la cárcel de Loreto, ya que los peritos de entonces establecieron que no comprendía la criminalidad de sus actos y era inimputable.

Estuvo preso menos de dos años y una Junta Médica lo declaró enfermo mental, por lo que la Justicia ordenó su libertad. A la luz de los hechos, los responsables de tal decisión cometieron un terrible error.

Una década después, en 1995, Penteado violó y asesinó a Norma Esther Sequeira, de sólo 16 años, una joven que residía con sus padres en Colonia Río Victoria, localidad de San Vicente.

Los detalles del homicidio son horrendos. La víctima presentaba desgarro vaginal y anal; fue degollada y tenía múltiples puñaladas por todo el cuerpo. De ahí el alias que se ganó el asesino.

En la cárcel, Penteado tiene buena conducta y trabaja en la panadería. No sabe leer ni escribir y sus únicas visitas se reducen a los allegados de otros internos, ya que sus propios familiares no quieren tener ningún tipo de relación con él.

Por Daniel Villamea
fojacero@elterritorio.com.ar

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