Sombrío panorama para los niños que huyen de Venezuela

Sábado 14 de julio de 2018
En una noche húmeda reciente en la ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta, una mujer venezolana envolvió a su recién nacida en una pálida cobija amarilla y la dejó con una nota junto a un auto cerca de un estadio donde se hacía un día de campo estudiantil. “Soy venezolana, no tengo cómo mantenerla”, escribió en un papel. “Tiene cuatro días y se llama Ángela”, agregó.
Una hora después, otra mujer, su hijo y un amigo salieron del estadio y escucharon a la bebé llorar. Rastrearon el gemido y vieron que provenía de donde estaba el auto, justo cuando el conductor encendía el motor, cerca de golpear a la niña.
La mujer recogió a la bebé del piso y luego le dijo a la Policía que podía ver hormigas que subían al cuerpo de la recién nacida. Los agentes la llevaron a un hospital.
Fuera de esa nota, en la que la madre decía que era venezolana, no había nada para identificar a la bebé, que empieza su vida en medio de un éxodo desde Venezuela en el que cada vez más los niños están convirtiéndose en víctimas de abusos, desnutrición y abandono.
A medida que cada vez más venezolanos huyen del desplome económico de su país está haciéndose evidente una sombría consecuencia entre los más chicos de los recién llegados a Colombia: los niños están durmiendo en las calles, padecen hambre y enfermedades no atendidas y hasta están siendo atraídos hacia el trabajo sexual.
Más de 500 niños venezolanos han sido detenidos en Colombia, según documentos gubernamentales. La Policía de Cúcuta suele entregar uno o dos niños diarios a la agencia de bienestar infantil del país, donde muchos son colocados en hogares donde se les acoge. En la mayor cocina para indigentes de la ciudad, algunos padres trataron   de regalar a sus hijos.
Más de un millón de venezolanos huyeron a través de la porosa frontera con Colombia en menos de dos años, muchos de ellos niños pequeños.
Un censo reciente halló que, de los aproximadamente 442.500 migrantes venezolanos que viven ilegalmente en Colombia, aproximadamente una cuarta parte (25%) son menores de edad y el 10% tienen 5 años o menos.
“Los migrantes en mayor cantidad son los jóvenes”, expresó Belén Villamízar, una abogada que trabaja en Cúcuta con la agencia de bienestar infantil de Colombia.  
El flujo de personas genera tensión en el ya presionado sistema de bienestar infantil en Colombia, donde décadas de guerra, pobreza y conflicto social dejaron a  niños víctimas de abandono, abuso sexual y reclutamiento por parte de grupos armados. 

Denuncian al Gobierno por robo de fondos

Tras una reunión en Cartagena, funcionarios de Colombia, Estados Unidos, México y Panamá denunciaron ayer que el gobierno de Venezuela estaría utilizando la ayuda humanitaria como un arma para el control social y estaría robando fondos de un programa de asistencia alimentaria a costa del sufrimiento de los habitantes de la nación. “Los participantes reconocieron la importancia de la coordinación internacional para combatir las redes de financiación ilícitas que respaldan el régimen represivo del presidente Maduro. El grupo notó que el régimen usa alimentos y ayuda humanitaria como un arma para el control social”, dice la declaración. No hubo ninguna reacción de Caracas, que ya ha recibido sanciones por violaciones de derechos humanos, corrupción y narcotráfico.


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