Pasaporte a la fe

Domingo 15 de abril de 2018 | 04:00hs.
Andrea se calza las zapatillas, toma su mochila y apura el paso. Hoy le espera un largo día. Visitará la ermita de la Virgen de Lourdes en Francia, y luego partirá hacia Santiago de Compostela para conocer el histórico camino del apóstol, considerado la ruta de los peregrinos católicos por excelencia. El itinerario forma parte del paquete turístico que compró con el que recorrerá cuatro países de Europa para visitar cinco santuarios, más de una decena de iglesias y varios sitios de culto del catolicismo.

Como ella, todos los días miles de turistas alrededor del mundo eligen este tipo de viajes en los que el atractivo principal es la fe. Según registros de la Organización Mundial de Turismo (OMT), en los últimos años este segmento ha crecido exponencialmente a nivel mundial, alcanzando a 300 millones de personas y movilizando no sólo montañas, sino también millones de dólares.

A nivel internacional, en la actualidad continúa siendo importante el flujo de turistas en las ciudades santas que históricamente fueron sitio de peregrinaje para cristianos, judíos y musulmanes: Roma, Jerusalén y La Meca. Pero también han ganado terreno sitios con un origen religioso que se han convertido en Patrimonio de la Humanidad y son visitados por turistas de todo el mundo que profesan diversos credos.

Tal es el caso de la Capilla Sixtina en el Vaticano, la Catedral de Notre Dame en París, el Templo expiatorio de la Sagrada Familia en Barcelona, el Muro de los Lamentos es Jerusalén, el Monte Tai en China y el Templo de Mahabodhi en India.
En Argentina, el incremento de este segmento turístico también se puede ver en sus principales atractivos las basílicas de Luján e Itatí, el Santuario de la Virgen del Rosario en San Nicolás, el cerro de las apariciones en Salta, y la Villa Cura Brochero en Córdoba, cuyos visitantes han aumentado luego de la canonización del ‘cura gaucho’ en octubre del 2016.

Valijas de espiritualidad

“El año pasado viajé a Europa para conocer los santuarios de la Virgen en Lourdes, Fátima, Covadonga y la ciudad de Santiago de Compostela. Contraté el tour por internet. El grupo que lleva contingentes se llama Peregrinos en la Fe, su página está en internet y ahí se encuentran todas las peregrinaciones que realizan en el año. Fuimos con el acompañamiento de un sacerdote, el padre Jamut. Si bien uno conoce lugares nuevos, su cultura, su historia, ir en peregrinación es distinto porque viajar junto a otras personas con las que se comparte la fe es alentador” contó Manuela Torres (33) a El Territorio.

Por su parte, a sus 80 años, Betty Rocabert dejó de lado su miedo a viajar en avión y cruzó el océano Atlántico para conocer el santuario de la Virgen de la Paz en Medjugorje, Bosnia.

“Fue un regalo de cumpleaños. Mi hijo y mi nuera habían viajado anteriormente y me habían contado que era un lugar de mucha espiritualidad. Allí la Virgen se le apareció a cuatro videntes que  aún viven. Conocimos a una de las videntes que, junto a su marido y sus dos hijas, ayuda a atender las mesas en el albergue que recibe a los turistas. Ella al principio recibía a los peregrinos en su casa porque eran poquitos, pero como fue creciendo el número de visitantes tuvieron que construir un albergue. Es un lugar muy lejano y chiquitito, donde la gente vive en permanente estado espiritual y es muy amable a pesar de la diferencia de cultura y de idiomas. Nosotros viajamos con dos sacerdotes españoles que oficiaban de traductores y de soporte espiritual. Uno elige este tipo de viajes por razones de fe”, relató.

Sin recorrer tantos kilómetros, pero con la misma fe como bandera, Roberto Fernández (43) partió junto a su mujer rumbo a Salta para conocer el santuario no oficial dedicado a la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús junto a un contingente de misioneros.

“Es un viaje que desde que te subís al micro ya comenzás a orar. Ves videos de las apariciones, te alojás en un convento, subís al cerro donde estás casi todo el día rezando, hablás y comés poco, pero no sentís necesidades porque estás en paz. Cada uno lo vive de manera diferente, pero sin dudas es una experiencia transformadora”.

Apuesta al turismo religioso

La provincia cuenta con varios atractivos donde potenciar el turismo religioso. Tal es el caso de la reducción jesuítica de San Ignacio, el Parque Temático de la Cruz de Santa Ana y el Cerro Monje en San Javier.

Esta oferta se ve incrementada por la profunda religiosidad de los misioneros y la variedad de credos existentes en la tierra roja derivada de las corrientes migratorias. Atendiendo a esta demanda del mercado mundial, la cartera provincial de Turismo realizó el jueves pasado en el Centro del Conocimiento, la Segunda Jornada de Turismo Religioso, destinada a fortalecer el segmento y capacitar a operadores de todos los municipios.

En ese marco, el subsecretario de Turismo, Francisco ‘Pancho’ Perié, reveló: “Nosotros hace tiempo empezamos a trabajar en ese nicho porque es un renglón que crece en todo el mundo considerablemente. Crece un 3% arriba de los otros segmentos. En Misiones los atractivos que lideran ese nicho son la reducción jesuítica de San Ignacio y el Parque Temático de la Cruz en Santa Ana, que lograron incrementar un 18% el número de visitantes”.

En esa misma línea, el funcionario añadió: “Misiones tiene un potencial muy importante por su religiosidad  y los distintos credos que trajeron los inmigrantes; sólo Oberá tiene 36 iglesias de distintos ritos. Tenemos los atractivos, entonces el objetivo ahora es capacitar a los operadores del sector y generar actividades que tiendan a crear más funcionalidad a los operadores que prestan ese servicio. Por ejemplo, esta Semana Santa se inauguró en Apóstoles el Monumento al Pesanke, que es algo que no hay en otros puntos del país, además de la ceremonia de bendición de las canastas de alimentos que es algo distinto y muy lindo. También se puso en valor el Cerro Monje y se trabajó en el ingreso  para poder recibir a los peregrinos de Misiones y Brasil, y en Puerto Esperanza se hizo una plaza con los murales del Vía Crucis”.

Además de potenciar los atractivos existentes, Perié resaltó que es importante la capacitación de quienes directa o indirectamente trabajan el “turismo de fe”, por lo que la jornada de la semana pasada contó con amplia convocatoria.

“El año pasado hicimos la primera jornada y decidimos darle continuidad porque es un segmento al que queremos apostar. Este año hubo gran interés de parte de los operadores y de las agencias. Hubo debate y talleres y estuvo presente Leonardo Ferrari, diplomado en turismo religioso y miembro de la Pastoral de Turismo perteneciente a la Conferencia Episcopal Argentina”.

Por Marina Barreyro
sociedad@elterritorio.com.ar