Por José Miérez | Médico, gerontólogo

Dejar a Dios ser Dios

Sábado 13 de enero de 2018
Hay que abrir las ventanas del alma para ampliar la catequesis y entender mejor a Dios para que Él sea Dios y contrarrestar el ateísmo de los resentidos aumentando la difusión del Evangelio (Buena noticia).
La crisis que vivimos es crisis de valores, de credibilidad, de instituciones, de fe, de sentido de vida y el peso del dolor del hombre a ahondado más en cada uno de esos problemas y da origen a manifestaciones de violencia, fogoneados y mal intencionados, por dirigentes de mala voluntad.
 Son los blasfemos y perjuros por  negligencia, ignorancia, olvido, indiferencia que tratan de justificar lo injustificable y son enfrentados por los que dicen "Dios los ha de castigar, Dios los castigó con las desgracias que han vivido". Manifiestan "bien hecho por lo que les pasa". O sea, justifican la violencia con más violencia, que engendra más violencia.
 Dios no castiga, es misericordioso, nos enseña a perdonar setenta veces siete, y que amemos a nuestro prójimo. El querer el bien y servir viene de Dios, Él no nos engaña, no hace las cosas a medias.   Necesitamos fuerzas para poder hacer lo que hay que hacer, y más que pedir, ofrezcamos nuestro corazón para que anide el don de la fortaleza, valor, constancia, perseverancia, definirse, entregarse, comprometerse políticamente, religiosamente, socialmente. Vivimos en una sociedad en la que todos hablan de compromisos y a muy pocos les gusta comprometerse. 
 El don de la fortaleza es una gracia especial para momentos heroicos en este año 2018, que precede al don del consejo, escuchando y luego ejecutando..  Gocemos nuestra libertad para discernir. Demos ejemplo. El Dios que queremos siempre está presente.  Tendamos la mano, seamos solidarios.

El Viejo Miérez

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