Hermanos abandonados fueron asistidos y les repararán la casa

Sábado 14 de julio de 2018
Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá


Innumerables muestras de solidaridad recepcionó el caso de los cuatro hermanos que fueron abandonados por sus padres y residen solos en una precaria vivienda de madera, sobre avenida Domingo Perón, en el barrio Sapucay de esta ciudad.
En su edición de la víspera, El Territorio publicó la triste historia de Cintya (20), Damián (18), Felipe (15) y Nara (4), quienes afrontan un enormes dificultades para subsistir.
A pesar de todo, se protegen entre ellos, estudian y trabajan para ganarse el sustento diario, aunque en ocasiones tengan que comer salteado.
Conocida la difícil situación de los hermanos, desde diversos organismos se contactaron con este medio para acercar algún tipo de asistencia y analizar la instrumentación de medidas de fondo.
Con suma prontitud, a media mañana funcionarios de la Vicegobernación arribaron al domicilio de los chicos y constataron el crítico cuadro que atraviesan.
Además de interiorizarse de la difícil situación familiar, entregaron algo de ropa, calzados, frazadas y alimentos. En tanto, se comprometieron a gestionar una mejora habitacional, puesto que la casa presenta un avanzado deterioro.
Al respecto, fuentes de la Municipalidad informaron que el lunes iniciarán la construcción de una vivienda de emergencia que podría acoplarse a la estructura actual.
También la Defensora del Pueblo, Patricia Nittmann, se acercó al lugar con ropa y útiles escolares. Asimismo, algunos particulares colaboraron con ropa y alimentos. 

Agradecidos
Ayer, tras las primeras muestras de solidaridad y la asistencia oficial, Cintya se mostró muy agradecida y hasta emocionada.
“Temprano vinieron y nos trajeron varias cosas. Estamos muy agradecidos con la gente que nos está ayudando. Para mis hermanos y para mí no es fácil salir adelante solos, pero siempre luchamos. Trabajamos y estudiamos, no esperamos todo de arriba”, subrayó la joven.
Incluso, orgullosa exhibió sus carpetas del colegio secundario, donde se destaca por su prolijidad y buenas notas. “Lo único que mañana (por hoy) si alguien viene no voy a estar porque trabajo, pero van a estar mis hermanos”, explicó.
En tanto, lamentó que dejó de percibir la Beca Progresar, para estudiantes, aunque desde este año asiste regularmente a clases.
“El año pasado me costó mucho porque mi mamá se había ido y me tuve que hacer cargo de la casa, más mi trabajo, y no pude seguir el colegio. Pero este año retomé y voy muy bien, gracias a Dios. No es fácil, pero me gusta el estudio”, agregó.
Por otra parte, se mostró entusiasmada por la posibilidad del mejoramiento de su vivienda.
Al respecto, manifestó que “hay partes de la casa que están muy feas y corre peligro de caer, pero nos dijeron que van a construir aunque sea una pieza más de madera, con eso podemos salir del paso”. 

El caso
Tal como se publicó en la víspera, primero el padre de los chicos abandonó la casa y formó una nueva familia; lo mismo que hace dos años hizo la madre, quien se mudó con su actual pareja y dejó solos a sus hijos en el barrio Sapucay.
Según comentaron, su madre reside en barrio Norte y el papá en el mismo Sapucay, a poco más de una cuadra de donde viven sus hijos, aunque hace por lo menos cuatro años que no los visita ni asiste, más allá de que les entrega el monto que les corresponde por el salario con aportes.
Felipe hace changas y asiste al CEP N° 8, además estudia informática; mientras que Cintya cursa en el Centro Polivalente de Artes y trabaja cuatro veces por semana en casa de familia. Damián, en tanto, presenta un leve retraso madurativo, pero también changuea.
“Nuestro papá se fue hace muchos años con otra mujer y nunca más nos vino a ver. El único contacto que tenemos con él es porque cobra el salario por mis dos hermanos más chicos, Felipe y Nara, y todos los meses Felipe va a buscar esa plata. Esa es la única relación que tenemos con él y no nos ayuda con nada más”, comentó Cintya.
Sobre su madre, contó que hizo pareja con otro hombre y se llevó con ella a su hija más chica, pero “el marido le maltrata a Nara y ella no quiere ir con ellos, por eso ahora está con nosotros. El hombre toma mucho y es malo”.  

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