Domingo 31 de Julio de 2011

La Herencia Misionera


Boleadora

Utilizada para la caza. Sus surcos, normalmente muy demarcados, eran rodeados por lianas o cueros para el lanzamiento de la misma.

Puntas de proyectil

Fabricadas por cazadores-recolectores que ingresaron en la región misionera desde el norte hacia el año 7000 a.C.


Procedencia: río Uruguay (Garruchos, Monte Caseros y Santo Tomé). Río Aguapey (curso superior).

Federico Mayntzhusen
Sus trabajos de investigación plantearon la existencia del hombre prehistórico en el Alto Paraná. Sus notables descubrimientos fueron expuestos ante la comunidad científica en varios congresos internacionales durante los años 1910, 1922 y 1928.

Glosario

Lítico: piedra, roca.

Protolítico: hace referencia a un estadio muy primitivo en la técnica del tallado de artefactos líticos.

Epiprotolítico: estadio de incipiente desarrollo tecnológico en la industria lítica.

Engobe: fina capa de recubrimiento de alguna sustancia vegetal aplicada sobre la cerámica, con la finalidad de enlustrecerla.

Cachoeira: fenómeno basáltico existente en los declives o desniveles de ríos y arroyos.

Sambaquí

Término de origen Tupí que hace referencia a amontonamientos de restos de moluscos y crustáceos en forma de túmulos a lo largo de la costa atlántica brasileña, en algunos casos de origen natural y en otros artificial. Por antonomasia se denomina así al pueblo que usó los túmulos como hábitat y como ámbito de prácticas funerarias.

Las Glaciaciones

Fueron avances de los hielos polares sobre las áreas continentales. Fueron un total de cuatro, con sus correspondientes períodos interglaciares. Los períodos glaciares se caracterizaron por un descenso general de la temperatura en el planeta, mientras que los interglaciares, o de retroceso de los hielos hacia los polos se caracterizaron por la presencia de climas cálidos, húmedos y lluviosos. En la Argentina reciben el nombre de glaciaciones del Atuel, Diamante, Colorado y Vallimanca.

“Guaraní”

Este vocablo significa "guerrero", haciendo alusión al carácter belicoso de este pueblo. La denominación les fue impuesta por los pueblos vecinos o sometidos, ya que los "guaranís" se referían a sí mismos con el término "avá" (hombre), dándole un sentido de trascendencia y superioridad frente a los otros grupos indígenas.

El hombre primitivo misionero

Las actuales provincias argentinas de Corrientes y Misiones, así también los territorios limítrofes de las repúblicas del Paraguay y del Brasil, se definen como una región guaranítica. Más de cuatro siglos de historia caracterizados por diversos procesos sociales, políticos y culturales, en los que han intervenido españoles, portugueses y más recientemente pueblos de una diversidad de orígenes, no han borrado esa impronta particular guaraní que define en muchos aspectos a la región misionera. El área comprendida en las cuencas del río Paraná y Uruguay al momento del arribo de los conquistadores españoles y portugueses era el ámbito geográfico donde un pueblo, el guaraní, se hallaba en pleno auge expansivo. Se trataba de un grupo humano relativamente nuevo en el área que había logrado imponerse a otras culturas preexistentes mucho más antiguas. La cuenca del Plata constituyó un hábitat atractivo para el hombre desde los más remotos tiempos prehistóricos. El medio natural del Alto Paraná y el Alto Uruguay adquirió, por sus características geográficas, una condición de corredor de ingreso para diversas corrientes migratorias de pueblos prehispánicos. Pero simultáneamente fue una región de asentamiento para culturas de tradición agrícola, tal el caso de los guaraníes. Una naturaleza exuberante y plena de vitalidad, caracterizada por la presencia de grandes ríos, el Paraná y el Uruguay, y un sinnúmero de arroyos, una flora y fauna abundantes, actuaron como condicionante decisivo sobre los grupos prehispánicos en la región misionera. La prehistoria de la región misionera es una materia muy poco definida científicamente. Son más los interrogantes que las certezas. Abundan los sitios y restos arqueológicos prehistóricos en todo el territorio misionero. No faltan tampoco los trabajos de intervención arqueológica metódicamente y sistemáticamente realizados. Pero aún quedan densas áreas problemáticas por resolver. La exacta datación de los restos hallados es una de ellas. A esto debemos sumar el escaso sustento de los conocimientos que hoy permiten entrever una visión macroespacial e integradora de la prehistoria de la región. A pesar de ello, los estudios realizados hasta el momento permiten una caracterización descriptiva a grandes rasgos de lo que fue el poblamiento prehistórico del área misionera.


Gruta 3 de Mayo, (departamento Gral. San Martín, arroyo 3 de Mayo, pcia. de Misiones) vista desde el interior. En ella se han realizado importantes trabajos de excavación arqueológica que dejaron al descubierto restos de una antigüedad de 10.000 años a.C.

La cultura prehistórica altoparanaense
La región ubicada en las márgenes del río Paraná y Uruguay, el sur del Brasil y el este del Paraguay, revela un gran número de hallazgos de instrumentos líticos, conocidos generalmente como hachas de mano. Esto nos habla de un poblamiento prehistórico muy antiguo de la región misionera, correspondiente en sus características al Paleolítico. Fueron los trabajos realizados por el sabio Mayntzhusen los que evidenciaron la existencia de una industria lítica con ciertos rasgos de homogeneidad, calificada como altoparanaense, por su ubicación geográfica. Estudios más profundos que posteriormente fueron realizados por Menghin, permitieron lograr una tipificación del material lítico. Los intrumentos típicos son las clavas de tipo bumerán, las hachas cuneiformes de sección oval, las azuelas, raederas y raspadores aquillados. Para este período se estima una datación que comprendería desde el 9000 al 1600 a.C. Los utensilios hallados se encuentran en los estratos superiores de la tierra roja, y en muchos casos cubiertos por una capa de humus de hasta 50 cm. Se deduce que su procedencia se remonta por lo menos al postglacial temprano, a fines de las últimas glaciaciones. Las condiciones geofísicas de la época suponen un clima templado y una sabana húmeda con abundante vegetación. El altoparanaense hace referencia a un grupo cultural bien definido a partir de un específico empleo de materias primas y técnicas en la confección de utensilios líticos. Gran parte de los utensilios hallados proceden de yacimientos arqueológicos ubicados en terrenos geológicos semejantes. El hallazgo de clavas curvas muy cerca de la costa atlántica podría representar un eslabón entre el altoparanaense y la cultura sambaquí. Podríamos deducir que la cultura altoparanaense se vinculó con otras culturas prehistóricas americanas o se dispersó por Sudamérica. En la región es posible apreciar dos tipologías líticas: una arcaica en la parte norte de Sudamérica, y la meridional que se extiende por la zona altoparanaense‚ incluyendo parte del Uruguay. El instrumento representativo es el hacha de mano con filo pulimentado, sin llegar al pulimento logrado en el Neolítico pleno. La cultura arcaica sambaquí se desarrolló en la región hasta la llegada de los guaraníes. El centro de irradiación habría sido la Altiplanicie Central Brasileña, mientras que Minas Gerais habría sido el centro de la cultura básica o meridional del hacha de mano que a fines del Cuaternario habitó todo el sur brasileño incluída la provincia argentina de Misiones y el este del Paraguay. El hallazgo de hachas de mano en el sur de la provincia de Buenos Aires, La Pampa y la Patagonia permiten suponer una penetración norte-sur de corrientes migratorias cuyo foco sería la cuenca del Alto Paraná y la alta meseta brasileña. En el altoparanaense es posible diferenciar dos tecnologías de tallado: una bi-facial y otra fundamentalmente unifacial. En ambas tecnologías se hacen presente la tajadera y el hacha de mano. Se pueden diferenciar dos tipos de tajaderas unifaces: un tipo muy primitivo de tamaño mediano o grande, o muy grande sin empuñadura. El otro tipo es plano convexo‚ más elaborado y con un evidente acondicionamiento en la empuñadura. Simultáneamente aparecen hachas de mano muy primitivas, realizadas con cascotes, donde el filo consiste en el desprendimiento con fuertes golpes de una lasca en uno de los extremos. En la tipología del tipo bifacial el artefacto representativo es el que Menghin denomina clava y Wachnitz, hacha de mano de forma arqueada. Ambas caras están talladas en su totalidad, mientras que el filo está minuciosamente retocado. La materia prima utilizada es la roca meláfira, dura y de óptima fraccionabilidad.


 Típico paisaje de vegetación relicta con malezales y palmeras, que
 testimonian la existencia en la región de un clima mucho más árido
 alrededor de 10.000 años atrás.

La cultura prehistórica eldoradense
Se trata de una cultura Neolotíca que se extendió hasta los estados sureños del Brasil, recibiendo la denominación de tradición taquara, caracterizada principalmente por la presencia de una industria alfarera. La cerámica eldoradense tiene su origen en la región amazónica. Se considera que ingresó en la cuenca altoparanaense por los ríos Tapajoz o desde el Atlántico remontando el río San Francisco, o por la zona de Minas Gerais. Existe la presunción de que la alfarería eldoradense era de uso doméstico y que sería una consecuencia de las primeras experiencias plantadoras en el Alto Paraná, ocurrida entre el 2000 a.C. y el 1000 a.C. La alfarería eldoradense puede clasificarse en tres tipos. Las cazuelas, sin decoración ni pintura, de tamaño moderado, de forma globular y paredes verticales, teniendo algunas piezas curvaturas hacia adentro con engrosamiento de los bordes. Otro tipo de alfarería son los vasos, de forma globular, ensanchados en la panza, achicándose en la parte superior y abriéndose nuevamente en los bordes hacia afuera. Algunas piezas se encuentran decoradas con franjas punteadas que circundan el vaso y otras con puntos triangulares, presentando en algunos casos engobe. Finalmente están los pucos, muy simples, de forma globular y con un diámetro de boca de alrededor de 10 cm. De una confección buena y delicada, no poseen ningún tipo de decoración. Simultáneamente, junto a esta refinada cerámica, aparece otra muy primitiva, decorada con líneas o líneas cruzadas. Los yacimientos son aislados y pocos en la región. Sobresalen las cazuelas, las palanganas y algunos recipientes cilíndricos. La cerámica es porosa y de una cocción deficiente. Podría tratarse de un tipo de cerámica primitiva, previa a la cerámica eldoradense, o posiblemente un caso de aculturación de algún grupo proto o epiprotolítico. Los utensilios líticos eldoradenses corresponden a un primitivo Neolítico. Parecería tratarse de una transición de una tecnología paleolítica a un Neolítico incipiente. Son notables también la presencia de complejo de túmulos, de alturas y diámetros variables. La presencia de cerámica y de utensilios líticos en la circunferencia de los túmulos estaría indicando que podría tratarse de un área de emplazamiento de viviendas. Algunos investigadores, como Menghin, ven en el altoparanaense un pueblo protoagrícola que se conecta con el eldoradense cerámico. Otros, en cambio, como Ibarra Grasso‚ niegan esta conexión y toda posible relación entre las dos culturas prehistóricas. Inclusive pretenden refutar el carácter protoagrícola del altoparanaense. Los aspectos antropológicos y etnográficos no ofrecen mayores certezas. Se considera que grupos de láguidos ocuparon la región, íntimamente vinculados con el grupo lingüístico gé que había poblado el sur y el este del Brasil, antes de la llegada de los guaraníes. Los caingang y guayaná parecerían tener un parentesco con los gé, así como los sambaquí arcaicos. Establecer la identidad de aquellos primitivos habitantes continúa siendo un aspecto problemático aún hoy. Prehistoriadores brasileños‚ por ejemplo, consideran al altoparanaense como perteneciente a la tradición humaitá dentro de un epiprotolítico. El origen eldoradense habría sido una oleada de cazadores recolectores portadores de punta de proyectil de piedra. Los mismos habrían ingresado en la región en el 6000 a.C., cubriendo toda Sudamérica, produciéndose su extinción hacia el 1500 a.C. En muchos casos, como en el eldoradense, la adaptación a un medio selvático habría provocado el cambio de la piedra por la madera dura en la confección de puntas.


 Los túmulos se presentan en vastas zonas del continente americano.
 En la provincia argentina de Misiones se encuentran vinculados a la
 cultura eldoradense. La imagen permite una aproximación hipotética
 de lo que habría sido la ocupación prehistórica de un túmulo existente
 en el sureste de Misiones (Arg.), en el departamento Apóstoles, a
 orillas del arroyo Cuñamanó. Se trata de un montículo artificial,
 generalmente de forma circular y dimensiones variables, utilizado
 para la instalación de viviendas y realización de ceremonias fúnebres.

La irrupción de los guaraníes
El complejo guaranítico comprende a un gran número de pueblos que se identifican por su lengua y determinados rasgos culturales comunes. Probablemente de origen amazónico, el complejo guaranítico se expandió desde el Caribe a la región pampeana, y desde el Atlántico hasta los contrafuertes cordilleranos de los Andes. Puede ser dividido genéricamente en tres grupos: los caribes, que ocuparon el norte de las Antillas; los tupís, que ocuparon el centro y sudeste del Brasil y los guaraníes, que ocuparon el sur brasileño, este y sudeste del Paraguay y parte del litoral argentino, incluyendo la provincia argentina de Misiones. Ingresaron en la región misionera en forma de aluviones desde el año 1000. La irrupción de los guaraníes en el área implicó, en algunos casos, el desplazamiento forzoso, y en otros, la aculturación, de grupos que ya estaban establecidos, como los kaingangs y guayanás.


 Ibirá-cuá del guaraní, Ibirá (palo, madera) y Cuá (hoyo, agujero). Era
 un método de cultivo utilizado por el pueblo guaraní consistente en la
 perforación del terreno mediante un palo con punta que servía para
 hacer el hoyo donde se sembraba la semilla. Usualmente constituía
 un trabajo propio de la mujer.

Mientras los guaraníes se asentaron en la zona de campos y a las márgenes de los ríos, y arroyos, los grupos subyugados se desplazaron hacia las zonas selváticas, cuando no sucumbieron ante la violencia de las irrupciones. De hecho, al arribo de los primeros conquistadores europeos a la región, en el siglo XVI, el fenómeno aún mantenía toda su dinámica. Eran portadores de formas organizativas, productivas y tecnológicas, que los situaban en una posición de poder y dominio cultural en toda la región misionera. Esta línea cultural en parte está definida por la industria cerámica, con sus peculiares técnicas, ornamentación, grabados y funcionalidad. La utilización del ibirá-cuá, un palo con punta que servía para hacer el hoyo para la semilla, constituyó desde su implementación toda una revolución en el ámbito de la horticultura.

El hombre primitivo misionero
Los Avá y su modo de vida
América en la visión de los europeos
La ocupación de la región misionera
Hacia las fronteras
Mbororé, gloria de los misioneros y escarmiento de los bandeirantes
Sociedad, producción y consumo en las reducciones
El amabmaé y el tupambaé, dos modos de trabajar y producir
Gobierno y administración de los pueblos jesuíticos
Vivir en una reducción
La Guerra guaranítica
La rebelión guaraní
La expresión de la cultura en las reducciones
El urbanismo jesuítico-guaraní
La edificación de una reducción
Los caminos recorridos por el guaraní
El fin de la obra misional: la expulsión
La decadencia de los pueblos guaraníes posjesuíticos
El Yapeyú de Don Juan de San Martín
De los pueblos misioneros a centros productivos
Se quiebra la unidad
La revolución en las misiones
El reglamento de Belgrano
La revolución se internacionaliza –El avance e luso-brasileño sobre las misiones occidenales-
José Artigas –Teniente Gobernador-
Andrés Artigas, Comandante General de Misiones
Andrés Guaucurí, Artigas, y el intento de recuperación de los siete pueblos
Andrés Artigas, sus últimas campañas
Los sucesores de Andresito en Misiones
Misiones bajo el dominio paraguayo
Misiones, la ruta comercial del Paraguay
La dispersión final
Corrientes ocupa los territorios de las misiones meridionales
Los guaraníes misioneros, un destino de integración social
La herencia secular
Bibliografía
Fuentes documentales

Los Autores
Agradecimientos
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