El sueño del pibe

Viernes 13 de julio de 2018
Diego Vain

Por Diego Vain Enviado especial a Rusia


Era una chance, era una posibilidad. Conocerlo al ‘10’. Al que metió el mejor gol de todos los tiempos. Ese que los dejó ahí en el estadio Azteca para siempre. Más que una posibilidad era un sueño. El gran sueño del pibe futbolero. Del hincha que apenas lo vio en el final de su carrera, pero que siempre lo tuvo allá arriba por lo que hizo en una cancha. Encontrar al ‘10’ es casi tan difícil como era pararlo dentro de un campo de juego. Los ingleses todavía se acuerdan de eso. Hubo que esperar, ser paciente y encarar en el momento justo, en el más oportuno. Pero de ilusiones también se vive y de cumplir los sueños. Llegar a Diego Maradona no es fácil. Para nada. El que abrió todos los caminos fue Néstor Clivati, el periodista de Rafaela quien trabajó con Víctor Hugo Morales. Víctor Hugo Morales es hoy el conductor de “De la Mano del 10” y el otro gran responsable del encuentro. Pero cuando se trata de Maradona todo es incierto, como cuando apiló a varios brasileños y le metió el pase a Caniggia para el 1-0 en Italia ’90. La cita era para las 18.30. Llegamos tarde, pero hubo revancha. Tuvimos que esperar hasta el final de la grabación del programa con la incertidumbre de saber si Maradona finalmente aceptaría sacarse una foto y poner su firma en la celeste y blanca que tanto ama. Pasaron los minutos y las horas. Terminó la grabación, pero el ‘10’ no salía. Más incertidumbre. Más nerviosismo, como el día que la pelota no entraba contra Perú en el 2009 en el Monumental y Diego desde el banco lo sufría como DT. Apareció y como cuando agarraba la pelota todos lo miramos a él. Saludó a uno por uno, porque a pesar de su personaje mediático, de sus declaraciones controvertidas y de las apariciones no tan felices que tiene muchas veces, sigue siendo humilde como cuando salió de Villa Fiorito. Por la magia dentro de la cancha, por el sinfín de frases fuera del campo de juego, por las controversias y las contradicciones, por los goles y la Copa, por la foto y la camiseta, por ser el más humano de los dioses. Muchas gracias, señor ’10’.

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