El que nadie quiere jugar

Sábado 14 de julio de 2018
Bélgica e Inglaterra disputarán  hoy, en San Petersburgo, el partido que nadie quiere jugar, aunque en esta ocasión es algo más que un consuelo para los dos equipos, ya que podrían hacer historia si consiguen el tercer puesto.
Tanto los Diablos Rojos como los Pross quedaron apeados de la final cuando apare0cían como los favoritos para disputarla, pero los belgas cayeron por 1-0 ante Francia y los ingleses perdieron en la prórroga 2-1 ante Croacia.
Pese a la decepción por no alcanzar la final, los belgas tienen el aliciente de lograr la mejor clasificación de su historia en un Mundial, mejorando la cuarta plaza de México 1986, en la otra ocasión que los Diablos Rojos lograron acceder a semifinales.
Por parte de los ingleses, queda ya muy lejos el título de 1966 y no jugaban una semifinal desde Italia 1990, en un torneo en el que acabaron cuartos.
Tras perder contra los Bleus el martes, el seleccionador de Bélgica, el español Roberto Martínez, dio un día de descanso a sus jugadores, que aprovecharon para estar con sus familias y no volvieron a entrenarse hasta el jueves por la tarde.
Si bien la llamada generación dorada del fútbol belga soñaba con el primer título mundial, ahora deberán concentrarse en lograr el último escalón del podio, que les daría moral para próximos torneos.
Respecto a Inglaterra, su técnico Gareth Southgate formó un plantel muy joven y talentoso para este Mundial y la selección llegó mucho más lejos de lo que los analistas y la propia afición esperaban.
La decepción por no haber alcanzado la final contrasta con el hecho de que Inglaterra ve con optimismo el futuro de la selección.
Tanto belgas como ingleses han hecho vibrar a sus aficionados y el triunfo sería una linda manera de acabar el torneo.
Los dos equipos ya se vieron en el tercer partido de la primera fase, pero la victoria belga (1-0) no debe servir como gran referencia puesto ambos ya estaban clasificados y jugaron con muchos suplentes. 

“Me retiraría si ese fuese el precio por ganar el Mundial”

El centrocampista croata Ivan Rakitic aseguró ayer que estaría dispuesto a retirarse “el mismo lunes si ese fuera el precio a pagar por ganar la Copa” del Mundo. Preguntado sobre qué sería capaz de hacer con tal de ganar la final de mañana en el estadio Luzhniki de Moscú, el jugador croata respondió: “Pagaría cualquier cosa por lograr el triunfo, la victoria de mi país, Croacia... Sí, definitivamente colgaría las botas el mismo lunes si ese fuese el precio por ganar la Copa”. “Aunque no lo voy a hacer”, matizó rápidamente con una gran sonrisa. Rakitic aseguró que pese a que la final será su partido 71 de la temporada, “habrá energía suficiente” para jugar la final y que a dos días del gran duelo no puede “tener mejores sensaciones como croata”. “Cuando decidí jugar internacionalmente por Croacia, tienes sueños y quieres jugar una final de un gran torneo. Ahora ese sueño se ha cumplido”, añadió el jugador del Barcelona, nacido hace 30 años en Suiza, país en el que se refugiaron sus padres huyendo de la guerra en los Balcanes a principios de 1990.


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