Asesinato en Oberá: Un final previsible en una relación rota

Miércoles 11 de julio de 2018 | 09:33hs.
Para los allegados a la pareja, el final era previsible. “Las discusiones iban en aumento y la relación estaba rota desde hacía mucho tiempo. Pero en este caso, la violencia la ejercía la mujer. Él nunca la denunció por vergüenza, esa es la verdad”, comentó una conocida. 

El aduanero César Oscar Paganeto (65) fue asesinado a tiros y todas las sospechas apuntan a su concubina, identificada como Luisa B. (61) y conocida como La Palita, detenida por orden de la jueza de Instrucción Uno, Alba Kunzmann de Gauchat. 

La autopsia realizada en la morgue judicial de Posadas confirmó que Paganeto fue víctima dos disparos, uno en el abdomen y otro a la altura de la axila izquierda. En tanto, el test de parafina halló rastros de pólvora en una de las manos de la sospechosa.
Precisamente, en la vivienda donde residía la pareja los investigadores policiales hallaron un revólver calibre 38 cargado con cuatro balas y dos proyectiles percutados.  

Fuentes de la Unidad Regional II confirmaron que el cadáver del aduanero también arrojó resultado positivo en el examen de parafina, lo que hace suponer que forcejeó con la mujer.

La víctima cumplía funciones en la Aduana, de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), con sede en Alba Posse y residía en Oberá. 
El homicidio se registró en la vivienda de calle Cabo de Hornos y avenida Domingo Berrondo, del barrio Villa Svea, a pocos metros de la autovía de acceso a la ciudad. Paganeto y Báez vivían solos en el domicilio, no tenían hijos en común y fue la misma sospechosa quien avisó que su marido estaba muerto en la casa.

Muy comprometida
Según fuentes del caso, el lunes alrededor de las 22.30 la mujer llamó a un servicio privado de emergencias médicas y refirió que se sentía mal. Al arribar la ambulancia, salió de la casa por sus propios medios y solicitó su traslado al centro de salud.
Ya en esa sede, Báez comentó que su marido se hallaba sin vida en el mismo domicilio, pero no precisó las circunstancias. 

Fue así que dieron aviso a la Policía y se constató el hecho. El cuerpo de Paganeto estaba tendido boca abajo en un pasillo interior, entre la sala y su habitación.
Los uniformados solicitaron la presencia del médico policial, quien en primera instancia notó la existencia de lesiones compatibles con heridas de arma de fuego o punzocortantes en la región abdominal derecha y axilar izquierda. 
Además, se estableció que el deceso se había producido varias horas antes, presumiblemente a media tarde del lunes. En tanto, la mujer era asistida por una descompensación. 

Lo primero que llamó la atención de los investigadores fue que ninguna puerta ni ventana evidenciaba signos que haber sido forzada, por lo que el homicida era conocido de la víctima o ingresó a la vivienda sin ejercer violencia. 

Como indica el protocolo, a medianoche del lunes la magistrada interviniente ordenó la autopsia de rigor y la preservación de la escena del crimen. 
Asimismo, determinó la demora preventiva de la concubina de Paganeto. En base a los elementos recolectados hasta el momento, la causa fue caratulada como homicidio agravado por el vínculo. 

“Las pruebas y testimonios recabados en la investigación comprometen a la implicada”, confirmó al cierre de esta edición el comisario inspector Carlos Kallus, jefe de la Unidad Regional II. 

Las pruebas 
Ayer por la mañana, el movimiento policial alteró la habitual tranquilidad de Villa Svea. Si bien desde temprano la Policía cercó las inmediaciones de la vivienda de Paganeto, recién minutos después de las 12 la jueza Kunzmann de Gauchat libró la respectiva orden de allanamiento. 

Se trata de una importante propiedad y el trabajo demandó varias horas. Recién a media tarde dieron con un revólver calibre 38 que ahora será peritado para establecer si de esa misma arma partieron los plomos que terminaron con la vida del aduanero. 

Este último elemento, más el resultado positivo de la prueba de parafina que detectó residuos de pólvora de una de las manos de la sospechosa, afianzan las sospechas en su contra. 

En diálogo con El Territorio, fuentes de la investigación se mostraron sorprendidos por la cantidad de objetos que hallaron dentro del domicilio, pilas de cajas repletas de objetos que, al menos a simple vista, serían absolutamente descartables. 

Al respecto, confiaron que todo hace suponer que se trata del accionar de una persona que padece el síndrome de Diógenes, un acumulador compulsivo que no puede desprenderse de los objetos más insignificantes. 

Precisamente, desde la propia Policía indicaron que allegados y vecinos confirmaron que la concubina de Paganeto sufriría algún tipo de enfermedad mental, además de otras complicaciones derivadas de la obesidad. 
Por ello, a instancia judicial la mujer quedó alojada en una clínica privada con la correspondiente custodia policial. 

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