Alcohol, sufrimiento, amor

Sábado 14 de julio de 2018
José Miérez

Por José Miérez Gerontólogo


Quiero compartir con ustedes, comunidad, que lo peor del sufrimiento no es el sufrimiento mismo, por muy doloroso que sea, sino el ver que no tiene sentido. No tiene razón de ser, no tiene explicación, no encaja. La cruz es escándalo y locura y eso duele más que sus mismos clavos. Las razones no alivian el sufrimiento.
 Cuenta Carlos Vallés S.J. "Estoy en el cuarto de un hospital, al lado de la cama donde una niña yace con los ojos cerrados en sueño inconsciente. He tomado sus manos entre las mías, y la acaricio suavemente, con gesto esperanzador de que ese cariño infunda consuelo y fortaleza en la inocencia de su sueño, antes de que ella despierte a un nuevo dolor que todavía no conoce.  El golpe la dejó sin sentido, aunque no le produjo herida ninguna, cuando un camión sin faros embistió ciegamente en la carretera oscura al autobús en que ella viajaba aquella noche con toda su familia, arrancó brutalmente todo el metal de un lado y mató sin excepción a todos los que en aquel lado estaban sentados. Entre ellos a sus padres.  Ella misma había ido sentada en lado siniestrado hasta la última parada, en que se había cambiado con su hermano en cambio juguetón de asientos, que fue cambio de vida y muerte. El golpe la había sacudido, por lo demás, está bien, inconsciente por ahora, dormida en sueño compasivo que retrasa con horas inconscientes el duro despertar que va a cambiar su vida. Yo sigo acariciando su mano con cariño, con ternura, casi con desesperación, mientras miro sin cesar su pálido rostro, tan bello en el sueño inocente.
Cuando se despierte preguntará dónde están papá y mamá.  Sus cuerpos están en el depósito de cadáveres. ¿Quién se lo podrá decir? ¿Cómo lo podrá entender? ¿Quién le va a explicar que ahora está sola en el mundo, que por la locura insensata de un conductor borracho ha perdido de golpe a toda su familia en la noche hostil, y que sus cariñosos padres ya no podrán contestarle cuando los llame? ¿Cómo mirar a sus ojos cuando los abra, resistir su luz y contestar la pregunta que temblará en ellos? ¿Cómo oprimir a su inocencia con el peso de explicaciones que no puede entender y de un consuelo que no puede aceptar? ¿Cómo convertir en huérfana a una hija querida, y adulta súbita a una tierna niña? ¿Cómo esperar ese momento al lado de su cama? Pero sino, y con mayor urgencia, ¿cómo levantarse y marcharse en el silencio de su sueño, dejándola con su dolor, huérfana dos veces en un mundo sin amor?. Todas las opciones duelen, y eso es sufrir. No hay camino, no hay respuesta, no hay solución. No hay nada que decir. Lo único que puedo hacer es seguir apretando su mano en la mía, acariciándola con cariño. La única actitud ante el sufrimiento es el amor.  El aspecto más positivo del sufrimiento es que puede ser prueba de amor.  El sufrir por alguien demuestro que lo amo. Los dolores de parto de la madre dan la bienvenida al recién nacido con el mensaje de que su madre lo ama, ya que está dispuesta a sufrir por él. Si amo verdaderamente a una persona, me alegro de tener la ocasión de sufrir algo por ella como testimonio y expresión del amor que le tengo."
 Tendamos la mano a quien nos necesita.

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